Ha sido condenado a ocho años de prisión
Una mujer logra apuñalar a su violador, un inmigrante colombiano, con uno de los dos cuchillos con los que iba armado en Totana (Murcia)
Una mujer logra apuñalar a su violador, un inmigrante colombiano, con uno de los dos cuchillos con los que iba armado en Totana (Murcia)
Guardia Civil. Redes sociales
Por Unai Cano
28 de septiembre de 2026

Un inmigrante de origen colombiano ha sido condenado a ocho años de prisión por agredir sexualmente a la sobrina de su pareja en la vivienda que compartían en Totana, Murcia. El hombre, nacido en Medellín y actualmente de 39 años, reconoció los hechos. Durante el ataque amenazó a la mujer con dos cuchillos y le impidió abandonar la casa junto a su hija de tres años.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Murcia le ha impuesto también una orden de alejamiento de quince años, diez años de libertad vigilada y una multa de 60 euros por un delito leve de lesiones. Además, deberá indemnizar a la víctima con 26.000 euros, de los que ya ha abonado 3.000. La sentencia, cuyo ponente es el magistrado Juan del Olmo, recoge que la mujer sufrió una lesión psíquica y presenta secuelas de estrés postraumático.

Los hechos ocurrieron el Jueves Santo de 2024, mientras otros familiares asistían a las procesiones. Según el relato judicial, el condenado abordó a la mujer, sacó dos cuchillos que llevaba en la cintura y le exigió que lo acompañara al dormitorio. Ante su negativa, la sujetó y comenzó un forcejeo. Ella trató de alcanzar la puerta con su hija, pero él les cerró el paso y las obligó a regresar al interior.

Durante la agresión, la víctima consiguió arrebatarle uno de los cuchillos y se lo clavó en el muslo derecho para defenderse. La herida no detuvo al atacante, que le había rasgado la ropa y continuó amenazándola de muerte. A punta de cuchillo, la condujo a una habitación y la violó. Posteriormente volvió a agredirla sexualmente en el baño.

La mujer logró finalmente contactar con su padrastro, que se encontraba en las procesiones junto a su madre y su tía, pareja del agresor. Los tres acudieron al domicilio para auxiliarla. La víctima huyó descalza con su hija y se dirigió con sus familiares a comisaría. El hombre fue detenido y permanece privado de libertad desde entonces.

La resolución establece que las consecuencias psicológicas del ataque requirieron noventa días de curación, treinta de perjuicio moderado y sesenta de perjuicio básico. También reconoce una secuela por estrés postraumático valorada en dos puntos.

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