
Un grupo de jóvenes universitarios ha convocado una protesta frente a la Embajada de Nigeria en Madrid para denunciar la violencia extrema que, desde hace años, sufren miles de cristianos en distintas regiones del país africano. La concentración, prevista para este sábado 29 de noviembre a las 20.00 horas en la calle del Segre 23, pretende llamar la atención sobre una crisis humanitaria que sigue pasando casi inadvertida en Europa pese a su gravedad.
Nigeria arrastra un brutal historial de ataques contra comunidades cristianas, especialmente en los estados del Cinturón Medio y del noreste del país. Grupos armados como Boko Haram, la provincia de Estado Islámico en África Occidental (ISWAP) y diversas milicias de pastores fulani han protagonizado durante la última década miles de asesinatos, secuestros masivos, incendios de iglesias y desplazamientos forzosos. Organizaciones internacionales estiman que cada año son asesinados centenares de cristianos nigerianos por motivos religiosos, en un clima de impunidad casi total.
Los universitarios convocantes denuncian que esta violencia, aunque prolongada y documentada, apenas recibe cobertura en los medios europeos y no genera la presión diplomática necesaria para que el Gobierno nigeriano adopte medidas efectivas de protección. Aseguran que la protesta busca «romper el silencio» y exigir a las autoridades españolas y europeas que no miren hacia otro lado ante un fenómeno que califican de «masacre sistemática».
El cartel difundido en redes sociales llama explícitamente a «frenar la matanza de cristianos» e invita a cualquier persona preocupada por la situación de derechos humanos en Nigeria a participar en la concentración pacífica. Los organizadores recuerdan que numerosas comunidades del país viven bajo amenaza constante, con aldeas enteras arrasadas y familias obligadas a huir en plena noche sin asistencia estatal.
También subrayan que esta protesta pretende poner rostro a un sufrimiento que rara vez aparece en la agenda internacional: niños secuestrados, líderes religiosos asesinados y poblaciones desplazadas sin acceso a ayuda humanitaria estable. «No es una cuestión política —afirman—, es una cuestión de dignidad humana».
La movilización del sábado busca, en definitiva, visibilizar la tragedia que atraviesan tantos cristianos en Nigeria y enviar un mensaje claro a la comunidad internacional: no se puede normalizar un nivel de violencia tan elevado contra una población concreta sin que se actúe con urgencia.