Víctimas del accidente que se ha producido hoy en Urda (Toledo), donde un AVE de Renfe ha colisionado con un tren de Iryo, han expresado su indignación por la gestión de las infraestructuras ferroviarias españolas y han cuestionado la actuación del Gobierno de Pedro Sánchez. En declaraciones recogidas tras el siniestro, varios afectados han dirigido sus críticas al Ministerio de Transportes, encabezado por Óscar Puente, mientras uno de ellos ha pedido expresamente a los españoles que reflexionen sobre su voto ante la próxima cita electoral del 29 de noviembre.
«Lo que hay que cuestionarse es por qué pasan estas cosas, qué está pasando en el Gobierno, qué está pasando en la administración de los trenes para que ocurran accidentes así», ha denunciado una de las víctimas, que considera que lo sucedido debería provocar una reflexión sobre el funcionamiento de las instituciones españolas.
El afectado, que ha explicado que no tiene nacionalidad española, ha vinculado sus críticas con la próxima convocatoria electoral. «Ahora que tienen una votación, los españoles piensen bien por quién tienen que votar, porque este tipo de cosas pasan en países que están en proceso de destrucción», ha manifestado.
«El mejor consejo que les puedo dar es que piensen bien si quieren seguir teniendo este tipo de administraciones con este tipo de consecuencias», ha añadido.
«Pagamos una millonada de impuestos y no son capaces de gestionarlo»
Otro de los testimonios recogidos refleja el malestar por las condiciones del servicio ferroviario y la gestión de los recursos públicos. Una mujer ha denunciado que los ciudadanos soportan una elevada presión fiscal sin que, a su juicio, las administraciones garanticen el funcionamiento adecuado de los servicios esenciales.
«Estamos pagando impuestos para que nos cuiden, para que nos hagan las cosas. Es un montón de impuestos el que pagamos, nos quitan una millonada de dinero y no son capaces de gestionarlo, de administrarlo, de hacer las cosas que realmente son importantes», ha lamentado.
Además, ha relatado que había escuchado quejas sobre el estado del material ferroviario y el funcionamiento de determinados servicios de los trenes. Según su testimonio, algunos pasajeros habían denunciado problemas en los aseos y la antigüedad de diferentes instalaciones.
La mujer también ha transmitido información recibida sobre la circulación de uno de los convoyes antes de la colisión. En concreto, ha asegurado que le habían comunicado que el tren había alcanzado los 200 kilómetros por hora después de una parada previa de aproximadamente diez minutos.
«No se entiende que efectivamente les diesen autorización para circular sabiendo que el Iryo estaba parado», ha afirmado.
Estas circunstancias proceden de testimonios indirectos y no han sido confirmadas por los investigadores, que deberán esclarecer la velocidad de los trenes, las autorizaciones de circulación y el funcionamiento de los sistemas de seguridad.
Otro afectado señala directamente a Óscar Puente
Las críticas también se han dirigido personalmente al ministro de Transportes, Óscar Puente. Un tercer afectado ha recurrido a la ironía para expresar su malestar por lo ocurrido.
«Dando las gracias a Dios y a nuestro querido ministro», ha manifestado tras el accidente.
Cuando el periodista le ha preguntado por su indignación hacia el responsable de Transportes, el entrevistado ha insistido en su reproche: «No tengo ira. Es simplemente darle las gracias».
El afectado ha terminado cuestionando la actitud del ministro en las redes sociales. «Para que ahora se rían las redes sociales de nosotros y, después del segundo accidente que ha tenido, a ver si tiene un poquito de vergüenza», ha sentenciado.
Las declaraciones se producen después de la segunda gran tragedia ferroviaria registrada este año en el corredor de alta velocidad Madrid-Andalucía, tras el accidente de Adamuz (Córdoba) del pasado 18 de enero.
Mientras continúan las investigaciones para determinar las causas del choque de Urda, los testimonios reflejan la indignación de varios afectados por la seguridad ferroviaria, la gestión de los recursos públicos y las responsabilidades políticas.
Uno de ellos ha convertido expresamente ese malestar en un llamamiento a reflexionar sobre el voto, mientras que los otros dos han centrado sus reproches en el funcionamiento de los servicios públicos y en la actuación del ministro de Transportes.