El Ministerio de Trabajo y Economía Social ha decidido ocultar los gastos y la comitiva que acompañó a Yolanda Díaz en cuatro viajes internacionales realizados en menos de un mes. La negativa del departamento, tras la solicitud de un ciudadano a través del portal de Transparencia, ha provocado la intervención del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, que ha instado a detallar la información requerida.
En apenas 30 días, la ministra viajó a París (5 de junio de 2024), Ginebra (11 de junio), Roma (finales de junio) y Senegal (principios de julio). Un ritmo de desplazamientos que no ha pasado inadvertido y sobre el que ahora se reclama rendición de cuentas. Sin embargo, según la resolución a la que ha tenido acceso The Objective, el ministerio ha optado por la opacidad.
La petición ciudadana preguntaba por el tipo de transporte, las dietas, la identidad de los acompañantes –excluyendo el personal de seguridad–, la compañía aérea utilizada, los acuerdos suscritos y la partida presupuestaria de cada viaje. Trabajo no respondió ni al ciudadano ni al Consejo, que sigue sin recibir contestación cuatro meses después.
En julio, Díaz viajó a Senegal, donde firmó un Memorando de Entendimiento con su homólogo, Yankoba Diémé, para ampliar la cooperación en inspección laboral. En junio acudió a Ginebra, a la conferencia anual de la OIT, donde ratificó convenios en materia de seguridad y salud en construcción y agricultura. En Roma, participó en la clausura de la Asamblea General de Social Economy Europe y en un acto sobre cooperativismo, viajando en un vuelo regular de Iberia. En París, a comienzos de junio, se reunió con Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa y aliado de Pablo Iglesias, en un movimiento que incomodó a Podemos.
La polémica se suma al debate sobre los viajes oficiales de la vicepresidenta segunda. En algo más de cuatro años, ha realizado cien vuelos oficiales, principalmente en Falcon. Uno de cada cuatro tuvo como destino Galicia, su tierra natal. Tras las críticas, Díaz hizo público un listado completo de sus traslados, en contraste con Pedro Sánchez, que sigue negándose a detallar sus vuelos alegando razones de seguridad.
En el caso de Trabajo, la información facilitada se limitó a fechas, orígenes y destinos, sin aclarar si los viajes se realizaron en Falcon o Airbus oficiales. Tampoco se aportaron datos sobre costes, comitiva ni presupuestos empleados.