Han desahuciado a Maricarmen. El Estado, las fuerzas del orden. Si la hubieran eutanasiado, no lo lamentarían tanto. Para algunos, está peor visto un desahucio que una inyección letal, y ha provocado el revival de la izquierda con tufillo a 15M. Primero la tragedia, luego la farsa, según la conocida frase. Bueno, pues esto es la farsa de la farsa, aunque ha permitido ver a miles de personas en toda España celebrando la ley de Franco que mantuvo a Maricarmen (Paquita para el Bardem más racializado) viviendo por cuatro duros donde ahora solo podrán vivir personas nacidas en México o Caracas.
Al evento acudió hasta la izquierda mocatriz, modelo, cantante y actriz, la primera Ana Belén, incapaz seguro de hacer valer hasta el final sus títulos de propiedad; torturó a los presentes con un recitado de Rafael Alberti, poeta cuya maldad, cursilería y tétrica apariencia sería cansino recordar.
Se sumaba a una Semana Lorca dentro del Año Lorca dentro del Universo Lorca por el estreno de Los Javis, cuya película hizo llorar a una periodista a la que, según propia confesión, le dolían los ojos de tanta lágrima; los Javis mismos lloraron o amenazaron con ello ante otro recitado radiofónico de Alsina, su voz de terciopelo centrista acompañada de un piano. Ñiqui, ñiqui, ñiqui. Un hilo invisible de sensibilidad lorquiana nos hace humanas a las buenas personas. Los Javis han hecho una película sobre Lorca, no sé si se han enterado. Es como el final de un largo viaje en autobús: Lorca-Almodóvar-Los Javis.
Contaron que esta es la primera película en la que hablan de un gay. O sea, que hasta ahora estaban calentando. En la serie Little Britain hay un personaje que dice ser siempre «El único Gay del Pueblo», cosa que ni es verdad ni importa a nadie.
En un artículo en Ideas, González Cuevas escribió que Lorca es una especie de teología política, «la creación de un santo laico, incluso con poderes telúricos». Su figura y su mitología poética de «gitanos inexistentes» complementa las leyes de memoria y la reivindicación de la II República, aunque ha de servirles para más. Cuando Sánchez acude a Nueva York a hacerse la foto con Mamdani, tras haberse visto forzado a hacérsela con Delcy, está haciendo un empalme: de la narcocleptocracia chavista a la moderna izquierda neoyorquina, tan globalista como los fondos buitres, mezcla de tercermundismo y énfasis en el acceso a la vivienda. Y Mamdani, para el que los guardias civiles de los poemas son también los judíos y los caseros, le recibió recitando a Lorca en inglés: «Córdoba, far away…», como una aceitunita antifa.
Si todo esto les parece un poco excesivo, les recuerdo que el año que viene, año electoral, es el centenario del 27. ¿De qué no serán capaces? ¿Qué harán con Lorca y Alberti? ¿Votarán los nietos mexicanos que Cernuda no tuvo? ¿Qué nos espera? Green, how I want you green…