El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ordenó en el año 2010 paralizar el desalojo de una casa okupa en Sevilla porque una de las jóvenes que se encontraba en el inmueble era su hija, entonces menor de edad, según el relato de varias fuentes conocedoras de aquellos años en Moncloa a El Español. La decisión, aseguran, respondió al temor de que el episodio trascendiera públicamente y provocara un escándalo político y familiar.
La hija mayor del entonces presidente había abandonado el complejo presidencial con 17 años para instalarse en Sevilla junto a su novio y otros jóvenes en una vivienda ocupada. El episodio se produjo apenas un año después de la polémica fotografía de la familia Zapatero con Barack Obama, una imagen que ya había situado a las hijas del presidente en el foco mediático.
El traslado a Sevilla generó una fuerte preocupación en el entorno familiar. Según personas que vivieron de cerca aquella etapa, el disgusto fue especialmente intenso para Sonsoles Espinosa. En el núcleo más próximo a la familia se interpretó que Zapatero optó por una actitud permisiva, convencido de que era mejor no imponer una prohibición frontal para evitar una ruptura mayor con su hija.
La situación se complicó cuando el propietario del edificio ocupado presentó una denuncia. La Policía llegó a personarse en el inmueble con intención de desalojarlo, pero finalmente no intervino. Las fuentes consultadas sostienen que la orden de no actuar llegó desde Moncloa. «Tenían miedo de que saltase a la opinión pública», explican quienes conocieron aquel episodio.
La joven regresó poco después a Madrid. En 2011, ya con 18 años, se matriculó en un centro privado de Formación Profesional para cursar el ciclo de Técnico Superior en Realización de Proyectos Audiovisuales en la Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido, el CEV, en la capital.
Ese mismo año, España vivió el estallido del Movimiento 15-M. Las hijas de Zapatero simpatizaron desde el principio con el ambiente de protesta que tomó la Puerta del Sol y que cuestionaba a la clase política, los privilegios institucionales y la gestión de la crisis económica. La paradoja era evidente: aquel movimiento dirigía buena parte de sus críticas contra el Gobierno que presidía su propio padre.
Las dos jóvenes quisieron incluso acampar en Sol junto al resto de manifestantes, según recuerdan fuentes de aquella etapa. En esa ocasión, Zapatero sí se negó. Como gesto de protesta y solidaridad con los indignados, habrían pasado una noche en el gimnasio de Moncloa, una anécdota que el exministro socialista José Bono también relató en sus memorias.