Uno de los grupos virtuales que el régimen marroquí utilizó para movilizar a los inmigrantes que entraron masivamente en Ceuta el pasado 30 de julio continúa funcionando mes y medio después de aquella jornada y, lejos de perder capacidad de difusión, ha disparado su número de seguidores. La comunidad, denominada Happy Fnideq, ha pasado de los 180.000 miembros que tenía cuando fue detectada por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) a alrededor de 273.000, según la información publicada por El Debate.
La evolución supone la incorporación de aproximadamente 93.000 nuevos seguidores en apenas unas semanas. El canal toma su nombre de Fnideq, la localidad marroquí situada junto a la frontera con Ceuta, y fue señalado por los servicios de inteligencia españoles antes de los acontecimientos de finales de julio como una de las redes empleadas para promover y coordinar desplazamientos hacia la ciudad autónoma.
El CNI había localizado su actividad antes de la entrada masiva y trasladó la alerta a la Delegación del Gobierno en Ceuta a través de su jefe de gabinete, Gonzalo Sanz. En ese momento, Happy Fnideq reunía unos 180.000 seguidores. Sin embargo, la plataforma no ha desaparecido después de la invasión migratoria: continúa difundiendo publicaciones y ha incrementado su audiencia en más de un 50%.
Especialmente preocupante es el contenido de algunos de sus últimos mensajes. En una de las publicaciones rastreadas por El Debate, el grupo llega a advertir de que los inmigrantes podrían «alzarse en armas para defenderse» si consideran que las autoridades españolas no garantizan su protección. El mismo texto pronostica que Ceuta podría terminar sumida en una «guerra civil» con «más víctimas que supervivientes».
Para justificar esa amenaza, el canal asegura que manifestantes españoles habrían atacado a inmigrantes, incendiado sus tiendas y obstaculizado la llegada de vehículos que transportaban alimentos y agua. También acusa a la Policía española de haber permitido supuestamente esos episodios. Se trata de la versión difundida por el propio grupo y las afirmaciones sobre esas agresiones no quedan acreditadas en el material reproducido por el periódico.
Otro mensaje utiliza una supuesta agresión sufrida por un ciudadano marroquí para cargar nuevamente contra España y sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. «A España sólo le importan los derechos humanos y la dignidad cuando hay cámaras presentes», sostiene la publicación. El mensaje concluye con una invocación religiosa que aparece de manera recurrente en los contenidos más agresivos difundidos por la comunidad.
La actividad de Happy Fnideq también incorpora una narrativa política contra la soberanía española sobre Ceuta. El grupo se refiere repetidamente a la ciudad autónoma como «Ceuta ocupada» y presenta las actuaciones de las autoridades españolas como acciones desarrolladas sobre un territorio que no pertenecería a España. Una de sus publicaciones habla, por ejemplo, de movilizaciones en la «ciudad ocupada de Ceuta» protagonizadas por inmigrantes que reclaman asilo y libertad.
El lenguaje coincide con algunas de las narrativas de desinformación y propaganda detectadas durante la crisis. Según documentación policial citada previamente por El Debate, el CENIF de la Policía Nacional había identificado mensajes destinados a cuestionar el estatus español de Ceuta y Melilla y a alimentar entre potenciales migrantes una imagen determinada de lo que encontrarían al alcanzar territorio español.
La permanencia del grupo cobra todavía mayor importancia por los avisos que el CNI realizó antes del 30 de julio. Documentación desclasificada posteriormente por el Gobierno señala que los servicios de inteligencia advirtieron con aproximadamente 72 horas de antelación de la movilización que se estaba preparando en Marruecos. La Delegación del Gobierno, según la documentación publicada por el citado periódico, consideró entonces improbable que los candidatos a cruzar terminaran protagonizando una entrada de aquellas dimensiones.
Los informes también analizaron la capacidad de Marruecos para contener movimientos similares en su lado de la frontera, alertaron de la existencia de personas dispuestas a intentar acceder a España a través de Melilla y detectaron convocatorias posteriores relacionadas con un posible nuevo intento de entrada el 15 de agosto.
Mes y medio después, una de las comunidades digitales que estuvo bajo la vigilancia del CNI no sólo permanece abierta, sino que dispone de una audiencia considerablemente superior a la que tenía antes del 30 de julio. El salto de 180.000 a 273.000 seguidores, unido a la aparición de mensajes que llegan a plantear enfrentamientos armados, vuelve a colocar el foco sobre estas redes y sobre las medidas adoptadas para impedir que vuelvan a utilizarse para promover una nueva movilización hacia la frontera española.