La publicación de los documentos sobre la invasión migratoria de Ceuta ha dejado al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, contra las cuerdas. Las comunicaciones oficiales revelan que tres organismos dependientes de su departamento conocían con 24 horas de antelación que se preparaba un asalto masivo contra la frontera de la ciudad autónoma.
El Gobierno publicó este miércoles 40 documentos y comunicaciones: 36 informes elaborados por distintos organismos y cuatro intercambios de mensajes. El material contradice la afirmación de Marlaska de que no recibió ningún escrito de inteligencia que advirtiera de la magnitud de la avalancha.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisó el 29 de julio a la Delegación del Gobierno en Ceuta y a la Unidad Central Especial número tres (UCE-3) de la Guardia Civil. Esa misma mañana también trasladó la alerta por teléfono al Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (Cenif) de la Policía Nacional.
Los tres organismos están adscritos al Ministerio del Interior. Todos supieron el día anterior que grupos marroquíes de WhatsApp y Facebook estaban convocando entradas por la valla y cruces a nado a través de los espigones del Tarajal y Benzú.
Uno de los agentes del CNI escribió a las 13.52 horas al gabinete de la Delegación del Gobierno: «En RRSS hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana a las 20h». También explicó que los convocantes pretendían aprovechar la Fiesta del Trono porque las fuerzas de seguridad marroquíes estarían ocupadas.
El aviso destacaba el alcance de la movilización. Las convocatorias se difundían mediante dos grupos que sumaban unos 180.000 seguidores. A las 21.34 horas, el agente del servicio secreto mantuvo además una conversación telefónica de once minutos con el jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, para ampliar la información.
La Guardia Civil también fue avisada
El CNI intentó contactar a las 13.53 horas con la UCE-3, unidad del Servicio de Información de la Guardia Civil encargada de investigar asuntos relacionados con la defensa nacional. Tras una primera llamada sin respuesta, el agente dejó por escrito que existía información sobre «un intento de entradas a nado y salto a la valla» previsto para el día siguiente.
La respuesta del miembro de la Guardia Civil evidencia la falta de preparación del dispositivo. «Perdóname que todo este tema me ha cogido fuera y no lo tengo fácil para arreglar», señaló. Ambos mantuvieron después una conversación telefónica de siete minutos y 38 segundos.
El Cenif tampoco podía alegar desconocimiento. El organismo recibió la advertencia telefónica del CNI y elaboró su propio análisis el 29 de julio. La nota calificaba como «muy alto» el riesgo de cruces a nado, identificaba una «alerta temprana» y recogía mensajes sobre entradas coordinadas por mar y tierra.
El informe policial señalaba que durante los primeros 28 días de julio se habían registrado 921 cruces a nado y 124 intentos por la valla. También advertía de la venta de neoprenos y aletas y de la circulación de convocatorias que llamaban a provocar «el mayor colapso posible».
La documentación sitúa así el conocimiento de la amenaza dentro de la estructura de Interior un día antes de que comenzara la invasión. El conflicto ya no se limita a determinar si Marlaska recibió personalmente un informe formal, sino a explicar qué hicieron los organismos bajo su mando después de conocer las convocatorias.
El CNI advirtió también a Marruecos
La inteligencia española remitió ese mismo 29 de julio, a las 18.26 horas, un informe de dos páginas a los servicios marroquíes DGST y DGED. El documento llevaba por título Inmigración irregular. Alerta temprana. Posibles intentos de entrada a Ceuta durante la semana de la Fiesta del Trono.
El CNI comunicó a Rabat que había detectado varias convocatorias para acceder a Ceuta. Entre ellas figuraba un grupo de WhatsApp denominado «Asalto a la valla de Ceuta» y dos comunidades de Facebook: Ceuta Fnideq, con 160.000 miembros, y Hraga Ceuta, con otros 22.000.
Uno de los mensajes difundidos entre los participantes señalaba que la Fiesta del Trono constituía la «última oportunidad» para cruzar porque las autoridades marroquíes estarían distraídas con las celebraciones y los desfiles.
El aviso desmonta la versión de que Marruecos desconocía la preparación de la avalancha o de que las entradas comenzaron de manera espontánea. Los servicios del reino alauí recibieron información directa del CNI antes del asalto, pero no impidieron que decenas de miles de inmigrantes ilegales alcanzaran la frontera.
La inteligencia militar denunció la pasividad de Rabat
Cuando la invasión ya estaba en marcha, el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas) elaboró un informe en el que cuestionó la actuación marroquí. El organismo consideró probable que Rabat no estuviera impulsando de forma directa la oleada, pero sostuvo que sus autoridades habían actuado de manera «negligente y pasiva».
El Cifas también advirtió de que el deterioro de la situación exigiría la activación de las Fuerzas Armadas «a muy corto plazo» y alertó sobre la posibilidad de que se produjeran incidentes de seguridad pública en Ceuta.
Los documentos obligan ahora a Marlaska a aclarar por qué Interior no articuló una respuesta suficiente pese a que la Delegación del Gobierno, la Guardia Civil y la Policía Nacional habían recibido avisos. La desclasificación impulsada por Pedro Sánchez para defender la actuación del Ejecutivo ha terminado exponiendo las contradicciones del ministro y el conocimiento previo que existía dentro de su propio departamento.