en una zona aislada del monte de El Pardo
Zapatero utilizó recursos oficiales para proteger la reunión secreta con el empresario de Plus Ultra detenido por blanqueo
Zapatero utilizó recursos oficiales para proteger la reunión secreta con el empresario de Plus Ultra detenido por blanqueo
José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno. Europa Press
Por LGI
16 de diciembre de 2025

José Luis Rodríguez Zapatero recurrió a su dispositivo oficial de escolta para asegurar la discreción de las reuniones privadas que mantuvo con el empresario Julio Martínez, detenido recientemente por la Policía Nacional por un presunto delito de blanqueo de capitales en el marco de la investigación sobre la aerolínea Plus Ultra.

Según ha revelado El Debate, el último de esos encuentros tuvo lugar el pasado lunes, apenas 72 horas antes del arresto de Martínez. Las fotografías publicadas por ese medio acreditan la cita, celebrada en una zona aislada del monte de El Pardo, en Madrid, un enclave sin cobertura telefónica y de acceso restringido.

El despliegue de seguridad que rodeó el encuentro resultó especialmente llamativo tanto por su envergadura como por el uso de medios oficiales. Al menos cuatro vehículos y hasta seis agentes formaron parte del operativo de protección asignado al expresidente del Gobierno. Zapatero se desplazó en un Toyota Land Cruiser negro facilitado por el Ministerio del Interior, acompañado de manera constante por un Land Rover Freelander blanco con antenas de seguridad visibles, encargado de dar apoyo durante todo el trayecto.

A ese núcleo se sumaron otros automóviles destinados a labores de vigilancia y control del entorno. Entre ellos figuraba un turismo MG negro, conducido por una tercera persona, que operaba a mayor distancia y realizaba funciones de contravigilancia, con el objetivo de detectar seguimientos o presencias ajenas al dispositivo. El operativo se completaba con un Ford Mondeo azul.

Este tipo de despliegue, habitual en actos institucionales, se utilizó para proteger encuentros de carácter privado que, según consta en la investigación, no fueron esporádicos. Las reuniones entre el expresidente del Gobierno y el empresario se repetían con una frecuencia casi diaria desde hacía años, siempre bajo protección oficial. Los agentes, ajenos a cualquier investigación judicial, se limitaron a cumplir con las órdenes recibidas dentro de su labor institucional, sin conocimiento del alcance penal que rodeaba a Martínez.

La elección del escenario tampoco fue casual. El encuentro comenzó en un descampado del monte de El Pardo, una extensa área arbolada, sin edificaciones, rodeada de pinos y con amplias zonas de tierra compactada. Se trata de un enclave sin cobertura telefónica estable, lo que dificulta cualquier comunicación y reduce las posibilidades de rastreo o contacto exterior. El terreno pertenece a Patrimonio Nacional y cuenta con restricciones de paso.

Desde ese punto, ambos accedieron a un camino cerrado al tránsito general y vigilado de forma permanente. La entrada se realizó tras la apertura de una cancela por parte de personal de Patrimonio Nacional, lo que permitió a los vehículos oficiales adentrarse en una zona completamente aislada, fuera de los recorridos habituales y protegida por la vegetación.

Una vez en el interior, Zapatero y Martínez descendieron del vehículo y caminaron durante más de una hora sin la presencia de terceros ajenos al dispositivo. Durante ese paseo, según ha podido saber El Debate, el empresario mostró al expresidente documentación que transportaba en una bolsa de deporte.

La cita concluyó en el restaurante El Torreón. Escoltados en todo momento, ambos se desplazaron hasta el establecimiento, donde desayunaron durante más de una hora. Varios vehículos de seguridad se situaron en los accesos y en las inmediaciones para controlar el perímetro y evitar cualquier seguimiento, documentación gráfica o testigo del encuentro.

El descampado, el camino restringido y el restaurante conformaron así un triángulo de seguridad diseñado para impedir cualquier detección. La ausencia de cobertura, el control de accesos y la facilidad para identificar a personas ajenas en un entorno abierto permitieron que este esquema se repitiera durante largo tiempo sin dejar huella visible.

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