
Dunkin’ Donuts ha asestado un nuevo golpe a la propaganda woke lanzando un anuncio protagonizado por Gavin Casalegno, el carismático actor de El verano en que me enamoré, en el que celebra sin complejos su atractivo físico y su «genética dorada». En plena ola de corrección política, la cadena de café ha optado por subrayar los rasgos tradicionales de belleza americana, alejándose del discurso dominante en la publicidad reciente.
En el spot, difundido a través de TikTok, Casalegno se presenta como el «rey del verano», mientras se relaja junto a una piscina y presume de su piel bronceada y sus intensos ojos azules. «¿Este bronceado? Genética», afirma sonriente, para después añadir: «Acabo de recibir mi análisis de color… ¿adivinen qué? Verano dorado, literalmente».
Lejos de esconder su atractivo o disculparse por él —como exigen ciertos sectores—, Gavin lo celebra con naturalidad. «No puedo evitarlo. Cada vez que bebo un refresco Dunkin’ Golden Hour, es como si el sol me encontrara. Entonces, si beber estos refrescos me convierte en el rey del verano, soy culpable de los cargos», remata con humor.
La campaña llega justo cuando aún se mantiene viva la polémica por el reciente anuncio de Sydney Sweeney para American Eagle, en el que la actriz hablaba de sus genes al referirse al color de sus ojos y su pelo rubio. Aunque el mensaje fue malinterpretado por algunos usuarios en redes sociales, que llegaron a compararlo —absurdamente— con ideas vinculadas a la eugenesia, la campaña fue un éxito en visibilidad, y ahora Dunkin’ sigue esa misma línea.
Casalegno, con su imagen fresca y despreocupada, encarna el regreso de una estética más tradicional en la publicidad: juventud, atractivo y confianza, sin el filtro de lo políticamente correcto. Pero no todos han acogido con agrado esta tendencia. En redes sociales, algunos usuarios han criticado el spot por seguir haciendo referencias a la «genética», lo que consideran una provocación tras la controversia con Sweeney. «¿Qué tiene que ver la genética con un refresco?», protestaba un internauta. «Al menos los jeans tenían sentido», ironizaba otro.
Aun así, lo cierto es que campañas como la de Dunkin’ y American Eagle marcan una ruptura con el discurso inclusivo forzado que había dominado la publicidad en los últimos años. Ahora, marcas con gran alcance apuestan nuevamente por íconos jóvenes, atractivos y orgullosos de serlo, desafiando abiertamente las críticas del sector más ideologizado de la audiencia. Y en el caso de American Eagle las acciones ya han crecido más de un 6%.