«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Trump presentó también su modelo de inteligencia artificial Action Plan

Trump declara la guerra a la inteligencia artificial ‘woke’: prohíbe su uso en el Gobierno federal de los Estados Unidos

Donald Trump. Europa Press


Donald Trump ha dado un paso más en su cruzada contra la infiltración ideológica en los grandes centros de poder: esta vez, el objetivo es la inteligencia artificial. El líder republicano firmó una orden ejecutiva que prohíbe expresamente el uso de «IA woke» en la administración federal, en lo que supone un golpe frontal contra las agendas de «diversidad, equidad e inclusión» (DEI).

Bajo el título «Preventing Woke AI in the Federal Government», la medida obliga a que cualquier modelo de inteligencia artificial empleado por el Estado estadounidense sea ideológicamente neutral y esté centrado en la verdad, la precisión histórica y la libertad de expresión. Queda así prohibido el uso de sistemas que repliquen dogmas progresistas como la ideología de género, la teoría crítica de la raza, el lenguaje inclusivo o la supresión de datos inconvenientes para la izquierda.

«El pueblo estadounidense no quiere locura marxista en sus algoritmos», sentenció Trump, quien además denunció que muchos de estos sistemas están diseñados para «censurar la verdad y adoctrinar a las nuevas generaciones». El anuncio se hizo durante un foro sobre inteligencia artificial celebrado en Washington, donde el presidente presentó también su AI Action Plan: un plan nacional para recuperar la soberanía tecnológica y asegurar que Estados Unidos lidere la revolución digital sin entregar su alma al progresismo.

Además de la prohibición de la IA ideologizada, el plan de Trump contempla: la construcción masiva de centros de datos en tierras federales sin restricciones ecologistas ni cuotas ideológicas; el impulso al código abierto frente al control de gigantes tecnológicos; y la promoción de exportaciones tecnológicas a países aliados para frenar el avance de China.

La decisión ha generado un terremoto en los círculos progresistas. Para muchos burócratas y ejecutivos de Big Tech, la medida implica el fin del monopolio moral con el que hasta ahora han moldeado la inteligencia artificial a imagen y semejanza de la izquierda. Algunos medios acusan ya a Trump de «censura».

Mientras en Bruselas o en La Moncloa se promueve el uso de tecnologías «inclusivas», Estados Unidos empieza a reaccionar. Trump ha comprendido lo que muchos aún niegan: la IA puede ser una aliada de la libertad o una aliada de la tiranía. Él ha elegido la primera opción.

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