Estados Unidos ha iniciado una reconfiguración de sus fuerzas navales desplegadas en el Caribe tras la reciente captura del exdictador venezolano Nicolás Maduro, reposicionando al menos dos de sus buques de guerra en aguas al norte de Cuba, en el Océano Atlántico.
Según fuentes citadas por medios estadounidenses, entre los navíos trasladados se encuentran los buques anfibios USS Iwo Jima y USS San Antonio, ambos capaces de desplegar infantería, aeronaves y material pesado, y que jugaron un papel central en las recientes operaciones militares en la región.
Este movimiento forma parte de una reconfiguración más amplia de la presencia militar estadounidense en el Caribe, que ha entrado en una nueva fase después del éxito de una operación ofensiva que culminó con la detención de Maduro. Aunque el despliegue inicial ha sido parcialmente reducido, con aproximadamente 12.000 tropas todavía en la zona, Washington mantiene activos estos activos navales bajo el control del United States Southern Command, que supervisa las operaciones en gran parte de Iberoamérica.
La reubicación de estas embarcaciones frente a Cuba —histórico aliado del chavismo y objeto tradicional de fricciones con Washington— es interpretada por analistas como una señal estratégica y disuasoria más que un preludio de acción militar directa. Su posición permite a la Armada estadounidense ejercer vigilancia y permanecer en condiciones de rápido despliegue en una región donde los equilibrios de poder continúan siendo volátiles.
Aunque la Casa Blanca no ha descartado del todo un eventual despliegue terrestre en Venezuela, las autoridades han señalado que cualquier presencia en tierra sería temporal y con objetivos específicos, como la protección de infraestructuras críticas, especialmente del sector petrolero.
Los buques trasladados al norte de Cuba podrían incluso regresar en las próximas semanas a su base en Norfolk (Virginia), aunque seguirán bajo autoridad estadounidense y podrían ser redeployados en el Caribe si la situación lo exige, según fuentes oficiales.
Este reposicionamiento naval se produce en el marco de lo que expertos denominan la Operación Southern Spear, un despliegue de fuerzas estadounidenses en el Caribe que ha incluido desde 2025 un considerable contingente marítimo, aéreo y de operaciones especiales con el objetivo declarado de combatir el narcotráfico y otras amenazas regionales.