El FBI ha desarticulado un supuesto plan para perpetrar un atentado durante el evento UFC Freedom 250, celebrado el pasado fin de semana en los jardines de la Casa Blanca, según ha informado el director de la agencia federal, Kash Patel.
Las autoridades estadounidenses tuvieron conocimiento de la amenaza el 10 de junio y desplegaron una operación coordinada en varios estados. Patel confirmó que varias personas se encuentran bajo custodia, aunque no precisó oficialmente el número de detenidos.
Fuentes citadas por Fox News aseguran que cinco sospechosos fueron arrestados y que los investigadores han identificado a al menos 23 personas vinculadas a conversaciones sobre el supuesto ataque.
El plan contemplaba presuntamente el uso de drones cargados con explosivos contra edificios próximos al evento. El objetivo habría sido generar el caos y forzar una evacuación masiva, dirigiendo a los asistentes hacia una zona donde esperaba un equipo de francotiradores. Una segunda fase habría incluido un intento de asalto a las puertas de la Casa Blanca.
«Gracias a la rápida actuación del FBI y de nuestros socios, múltiples individuos están ahora bajo custodia y los supuestos planes de ataque fueron detenidos en seco», afirmó Patel.
Conversaciones en Signal para atacar el evento de la UFC
La investigación avanzó después de que los agentes analizaran el teléfono móvil de uno de los sospechosos. Según las fuentes consultadas por la cadena estadounidense, en el dispositivo se encontraron conversaciones en la aplicación cifrada Signal relacionadas con la preparación del ataque.
El análisis inicial permitió identificar a 23 usuarios que habrían debatido distintos aspectos de la operación, aunque las autoridades todavía investigan el grado de participación de cada uno. Uno de los sospechosos habría declarado que los posibles objetivos eran «élites capitalistas», «multimillonarios» y políticos que recibieran donaciones del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC).
El Servicio Secreto confirmó que colaboró estrechamente con el FBI para identificar a los responsables y garantizar la seguridad de la concentración. Su director, Sean Curran, señaló que los agentes y equipos técnicos trabajaron durante los días previos al evento para neutralizar la amenaza y llevar a los presuntos responsables ante la Justicia.
La investigación continúa abierta y las autoridades han advertido de que los detalles definitivos serán presentados ante el tribunal correspondiente. Por el momento, no se han revelado las identidades de los detenidos ni las acusaciones formales formuladas contra ellos.