
El gobernador demócrata de Illinois, JB Pritzker, no tardó en utilizar el asesinato del joven activista conservador Charlie Kirk para cargar contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En una comparecencia, el mandatario insinuó que la retórica del republicano «a menudo fomenta la violencia política», dejando entrever que el magnicidio sufrido por Kirk —abatido de un disparo en el cuello mientras intervenía en un acto en Utah— es responsabilidad indirecta del jefe de Estado.
«Hay gente que está fomentando la violencia en este país. Creo que la retórica del presidente a menudo la fomenta», afirmó Pritzker, antes de evocar el asalto al Capitolio de 2021 como ejemplo de un supuesto «nuevo ciclo de violencia política» atribuido a la derecha. Todo ello, pese a reconocer que no sabía si el crimen contra Kirk era o no un ataque político.
Las palabras del gobernador han generado indignación entre sectores conservadores en EEUU, que recuerdan que las principales víctimas de la violencia política en los últimos años han sido precisamente líderes y referentes patriotas: Bolsonaro, Villavicencio, Uribe Turbay, Robert Fico, Donald Trump y ahora Charlie Kirk.
Con este pronunciamiento, Pritzker blanquea el clima de odio contra la derecha y muestra el doble rasero de la izquierda estadounidense: mientras se niega a reconocer la persecución que padecen los patriotas, aprovecha la sangre derramada para atacar a Trump y a quienes representan una alternativa al globalismo.