
La Administración de Donald Trump ha intensificado su ofensiva contra la inmigración ilegal y ya supera las 3.200 deportaciones diarias, según responsables del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos —DHS— citados por medios estadounidenses.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, ha defendido que el incremento responde al compromiso del Gobierno republicano de restaurar el cumplimiento de la ley migratoria en todo el territorio nacional.
Mullin afirmó que el promedio de expulsiones se sitúa desde hace varias semanas por encima de los 3.200 inmigrantes ilegales al día. «Estamos intensificando cada día porque tratamos de restaurar la ley y el orden, independientemente de si vives en un estado rojo o en un estado azul», señaló el responsable de Seguridad Nacional.
La referencia a estados republicanos y demócratas busca subrayar que la estrategia federal se aplicará en todo el país, incluidas las jurisdicciones que durante años han intentado limitar la cooperación con las autoridades migratorias.
El Gobierno de Trump sostiene que la ofensiva se concentra especialmente en inmigrantes ilegales con causas penales abiertas o antecedentes graves. Según Mullin, alrededor del 70% de los deportados tiene cargos criminales pendientes o ha sido acusado de delitos graves. «No deberían estar en nuestro país», afirmó el secretario.
El DHS ha insistido en que sus operaciones están orientadas a la seguridad pública y que el objetivo prioritario es expulsar a delincuentes extranjeros, miembros de bandas, agresores, fugitivos y personas que hayan vulnerado las leyes migratorias.
El aumento de las deportaciones se produce en paralelo a un repunte de las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas —ICE—. La agencia Associated Press informó de que ICE arrestó a unas 10.000 personas en apenas cinco días a finales de junio, lo que supone una media de unas 2.000 detenciones diarias.
La cifra representa un incremento notable respecto a meses anteriores y confirma que la Administración Trump ha pasado de operaciones puntuales de alto impacto mediático a un modelo más amplio, sostenido y distribuido por todo el país.
Los centros de detención de ICE también han registrado un aumento de ocupación durante junio, en línea con el endurecimiento de la política migratoria.