Fuentes de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional han trasladado a LA GACETA los detalles de un episodio ocurrido a inicios de este mes que refleja el endurecimiento y la creciente violencia de las mafias que operan la ruta argelina de la inmigración ilegal.
Según el relato de los testigos y la investigación en curso, los jefes de la organización criminal que transportaba a los inmigrantes ilegales secuestraron a los petaqueros que debían suministrarles combustible, los maniataron y los obligaron a navegar junto a ellos hasta la costa por haber llegado tarde a realizar el suministro en alta mar.
La embarcación tipo Phantom, con dos motores de 300 caballos, transportaba a un total 26 inmigrantes ilegales que habían pagado 8.000 euros cada uno por el viaje. Según las fuentes policiales, los organizadores del traslado se enfadaron porque tuvieron que esperar entre cuatro y cinco horas en alta mar a los petaqueros. Al final, uno de los jefes de la organización criminal subió armado a la otra embarcación, secuestró a los tres petaqueros y forzó a uno de los conductores a unirse a ellos para que ambas lanchas navegaran juntas hacia la costa.
Cuando la embarcación principal se aproximó a la orilla para descargar a los inmigrantes ilegales, apareció un agente de la Guardia Civil. En ese momento uno de los jefes de la organización amenazó también a los ocupantes a punta de pistola y les ordenó tirarse al agua lejos de la orilla. Durante el episodio, un menor de 15 años se negó inicialmente porque desconocía nadar, pero fue amenazado con el arma y obligado a saltar. Al girar la embarcación para huir, el menor fue alcanzado por la hélice, sufriendo graves heridas en el pecho y la pierna izquierda que requirieron hasta 30 puntos de sutura.
La Policía Nacional ha detenido a varios miembros de la organización, entre ellos a uno de los jefes que amenazó a los inmigrantes ilegales durante el desembarco. Se trata de un hombre de origen argelino, aunque con rasgos que los testigos describen como medio negros, que habla francés y mantiene contactos en Marsella. Este individuo pasó a disposición judicial y la investigación lo vincula directamente con las amenazas y con el secuestro de los petaqueros.
Dos de los tres petaqueros —de origen argelino y marroquí— secuestrados continúan desaparecidos. La Policía no descarta que hayan sido arrojados al mar o eliminados por la organización. Los inmigrantes ilegales que viajaban en la embarcación han declarado que pagaron 8.000 euros cada uno por el trayecto, una cantidad habitual en este tipo de travesías organizadas desde Argelia con lanchas rápidas.
Según los agentes consultados el episodio no es aislado. En los últimos meses, las fuerzas de seguridad han detectado un endurecimiento en los métodos empleados por las mafias que operan desde Argelia. El uso de armas de fuego para obligar a los inmigrantes ilegales a abandonar la embarcación, el secuestro de los proveedores de combustible y la disposición a poner en riesgo la vida de los ocupantes para huir de los controles policiales son elementos que, según las fuentes consultadas, se están repitiendo con mayor frecuencia en esta ruta.