La Comisión Europea ha anunciado una nueva inyección de fondos para Marruecos que asciende a 365 millones de euros con el objetivo de modernizar la red ferroviaria y las autopistas del país norteafricano. La financiación, canalizada a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI), llega en un momento en el que el estado de las infraestructuras ferroviarias españolas vuelve a estar en el centro del debate tras el accidente de Adamuz y las reiteradas incidencias registradas en la red nacional.
Bruselas sostiene que esta inversión permitirá reforzar la seguridad del transporte, mejorar la resiliencia de las infraestructuras «frente al cambio climático» y estrechar la conexión entre Europa y África. Sin embargo, la decisión también reabre el debate sobre las prioridades del gasto comunitario, al destinar cientos de millones de euros al exterior mientras numerosos ciudadanos reclaman mayores inversiones para renovar las infraestructuras dentro de la propia Unión Europea.
El paquete financiero será gestionado por el Banco Europeo de Inversiones, considerado el brazo financiero de la UE. Además de los 365 millones de euros en préstamos, el proyecto ferroviario recibirá otros 15 millones de euros en subvenciones comunitarias destinadas a introducir medidas de adaptación climática y reforzar la capacidad de respuesta de la red frente a fenómenos extremos.
El anuncio se produjo durante la visita oficial de la presidenta del BEI, Nadia Calviño, a Marruecos, donde defendió el fortalecimiento de la cooperación entre ambas partes. La responsable de la institución aseguró que Rabat constituye un «socio estratégico» para la Unión Europea y afirmó que ambas partes están entrando en una nueva etapa de colaboración basada en inversiones con impacto económico, social y medioambiental.
Desde la Delegación de la Unión Europea en Marruecos también se defendió la operación. El encargado de negocios en funciones, Daniele Dotto, destacó que estas inversiones contribuirán a construir infraestructuras más resistentes y favorecerán el crecimiento económico del país.
La financiación presentada esta semana no constituye una actuación aislada. El BEI ya aprobó recientemente un segundo tramo de 500 millones de euros para la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto que sufrió Marruecos en 2023. Ese programa contempla actuaciones sobre infraestructuras esenciales, proyectos de resiliencia y medidas destinadas a reducir desigualdades sociales.
Paralelamente, el banco europeo mantiene su colaboración con el Fondo de Inversión Mohammed VI para atraer capital privado hacia empresas, proyectos de infraestructuras y operaciones de inversión en el país magrebí.
Esta operación forma parte de una estrategia de mayor alcance impulsada por Bruselas. Dentro del marco financiero 2021-2027 y de la iniciativa Global Gateway, la Unión Europea prevé movilizar entre 8.100 y 8.400 millones de euros en Marruecos mediante préstamos, subvenciones y distintos instrumentos financieros.
El peso del Banco Europeo de Inversiones en esta relación se remonta a hace décadas. Desde 1979 ha financiado proyectos en sectores como el transporte, la energía, el agua, la sanidad, la educación o el desarrollo empresarial, movilizando más de 12.000 millones de euros. Sólo entre 2017 y 2022 destinó alrededor de 2.500 millones de euros al país, consolidándolo como uno de los principales receptores de financiación europea en el norte de África.