«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Choque institucional en Estados Unidos

El Gobierno de Trump amenaza con demandar al socialista Mamdani por una política fiscal «discriminatoria» contra la población blanca

Donald Trump y Zohran Mamdani. Redes sociales

El Gobierno de Estados Unidos ha elevado el tono frente a las políticas identitarias en la gestión pública. El Departamento de Justicia ha advertido que podría llevar a los tribunales al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, si impulsa medidas fiscales que supongan un trato diferenciado entre ciudadanos en función de criterios ideológicos o demográficos.

La advertencia ha sido formulada por la responsable de la División de Derechos Civiles, Harmeet Dhillon, quien ha reaccionado a las informaciones que apuntan a un plan fiscal que podría afectar de manera desigual a determinados barrios de la ciudad. «Esto es ilegal. Si sucede, esperen una demanda. O varias», afirmó con rotundidad.

Desde el entorno del presidente Donald Trump, la postura es clara: cualquier política pública que introduzca discriminación indirecta entre ciudadanos será combatida por vía judicial.

El origen de la polémica se encuentra en una propuesta presentada por Mamdani a comienzos de mes, centrada en aumentar los impuestos sobre propiedades de alto valor, especialmente segundas residencias de lujo. El alcalde defiende que la medida busca incrementar la recaudación y reducir desigualdades económicas en una de las ciudades más caras del mundo.

Sin embargo, críticos y analistas advierten de que, aunque el texto no mencione explícitamente criterios raciales, el impacto real de la medida podría concentrarse en determinados sectores sociales, lo que abre un debate jurídico de fondo sobre su constitucionalidad.

Además, economistas alertan de posibles efectos negativos: desincentivo a la inversión, presión sobre el mercado inmobiliario y debilitamiento de la base fiscal de la ciudad. En un entorno ya tensionado, estas políticas podrían agravar la incertidumbre económica.

Más allá del plano técnico, el caso refleja un conflicto político más profundo: el avance de propuestas de corte redistributivo agresivo frente a una concepción clásica de igualdad ante la ley. Para el Ejecutivo federal, la línea roja es clara: no puede haber ciudadanos de primera y de segunda en función de criterios ideológicos o identitarios.

El enfrentamiento podría desembocar en un litigio de alto perfil si el Ayuntamiento de Nueva York decide avanzar con la iniciativa. De ser así, el caso marcaría un precedente clave en la batalla jurídica sobre los límites de las políticas fiscales en Estados Unidos.

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