
El congresista republicano Tim Burchett ha solicitado formalmente al Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes que cite a George Soros y a Leonard Benardo, alto directivo de Open Society Foundations (OSF), para que comparezcan en una audiencia pública. Según Burchett, ambos deben responder por su posible participación en el montaje del llamado Russiagate, una operación de intoxicación política que buscó vincular falsamente a Trump con el Kremlin durante las elecciones presidenciales de 2016. En caso de que se nieguen a acudir de forma voluntaria, el congresista exige que se recurra al poder de citación: «No podemos permitir que actores maliciosos interfieran en nuestra democracia».
La petición llega tras la desclasificación de nuevos documentos por parte de Tulsi Gabbard, actual directora de Inteligencia Nacional, que revelan lo que Burchett ha calificado como «pruebas abrumadoras» de que la administración de Barack Obama, en coordinación con Hillary Clinton y varios altos cargos de seguridad, promovió una narrativa falsa de injerencia rusa para deslegitimar la candidatura de Trump.
Entre los documentos figuran menciones directas a Open Society Foundations, así como un correo electrónico atribuido a Benardo que supuestamente detalla una estrategia para socavar a la naciente administración republicana desde dentro del aparato institucional.
«La ciudadanía estadounidense merece respuestas claras sobre el intento coordinado de subversión institucional que vivimos en 2016», advirtió Burchett, quien denunció además que el gobierno de Obama bloqueó deliberadamente información que demostraba la inexistencia de vínculos entre Trump y Rusia, alimentando así una narrativa mediática sin sustento.
La semana pasada, Tulsi Gabbard presentó una denuncia penal formal contra Barack Obama ante la fiscal general Pam Bondi, reforzando las acusaciones de manipulación política y encubrimiento de pruebas. Según Gabbard, no sólo se trató de una guerra sucia electoral, sino de un ataque directo al funcionamiento democrático del país.
Este nuevo frente judicial podría derivar en audiencias históricas con figuras clave del poder globalista dando explicaciones ante la Cámara de Representantes.