
El Pentágono ha confirmado que el más moderno portaaviones de propulsión nuclear de la Armada de Estados Unidos, el USS Gerald R. Ford, será desplegado en aguas del Caribe bajo la jurisdicción del Comando Sur (USSOUTHCOM). La maniobra, inédita por su envergadura en las últimas décadas, marca un incremento significativo de la presencia militar estadounidense en el hemisferio occidental.
La decisión fue comunicada públicamente por Sean Parnell, asistente del Secretario de Guerra y portavoz principal del Departamento de Defensa, a través de un mensaje en la red social X. En él explicó que la medida responde a una orden directa del presidente estadounidense, orientada a «neutralizar a las Organizaciones Criminales Transnacionales y combatir el narcoterrorismo que amenaza la seguridad nacional y la estabilidad regional».
Según detalló Parnell, el despliegue del grupo de ataque del portaaviones Gerald R. Ford —que incluye su ala aérea embarcada y varios buques escolta— busca reforzar las operaciones de vigilancia y control en el Caribe. El objetivo declarado es intensificar la detección y desarticulación de redes dedicadas al tráfico de drogas y al lavado de activos, así como debilitar la infraestructura de los carteles que actúan en la zona.
Aunque el Pentágono insiste en que se trata de una misión centrada en la lucha contra el crimen organizado, diversos analistas sostienen que el movimiento constituye, además, una advertencia dirigida al régimen de Nicolás Maduro. El medio especializado Escenario Mundial subraya que esta demostración de poder se enmarca en una etapa de crecientes tensiones políticas entre Caracas y Washington, y recuerda que la CIA recibió recientemente autorización para llevar a cabo operaciones encubiertas dentro del territorio venezolano.
El arribo del Gerald R. Ford coincide con una fase de ampliación sin precedentes de la presencia militar estadounidense en el Caribe. En los últimos meses, unidades de cazas F-35B han operado desde bases en Puerto Rico, escoltando bombarderos estratégicos B-52H Stratofortress y participando en misiones conjuntas con B-1B Lancer. A su vez, buques anfibios de la Armada y del Cuerpo de Marines han efectuado ejercicios de desembarco y control de costa en playas caribeñas, consolidando la capacidad de respuesta rápida de las fuerzas norteamericanas.
Cabe recordar que el USS Gerald R. Ford es el buque insignia de una nueva generación de portaaviones nucleares que sustituirá progresivamente a la clase Nimitz. Con sistemas de lanzamiento electromagnético, una planta de energía más eficiente y mayor capacidad operativa, representa el símbolo tecnológico del poder naval estadounidense. Su despliegue no será en solitario: irá acompañado por destructores, cruceros de misiles guiados y, previsiblemente, un submarino de ataque nuclear que actuará como apoyo táctico desde las profundidades.