La justicia de Estados Unidos ha asestado un nuevo golpe al terrorismo islamista. Un tribunal federal ha condenado a más de ocho años de prisión a Abdisatar Ahmed Hassan, un ciudadano estadounidense naturalizado de 23 años, por intentar proporcionar apoyo material a la organización terrorista Estado Islámico.
Según informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Hassan —residente en Minneapolis— ha sido sentenciado a 102 meses de cárcel, seguidos de 15 años de libertad condicional supervisada.
La investigación, liderada por el FBI, concluyó que el condenado dio pasos concretos para integrarse en las filas del terrorismo yihadista. En diciembre de 2024, anunció en redes sociales su intención de unirse a Estado Islámico, abandonó su trabajo, liquidó sus ahorros y adquirió un billete de avión con destino a Somalia.
Las autoridades lograron impedir su salida del país en dos ocasiones. En la segunda, el propio Hassan reconoció ante agentes fronterizos su adhesión ideológica al grupo terrorista, su consumo habitual de propaganda y su apoyo al establecimiento de un califato islámico.
El caso revela además un perfil de radicalización activo dentro de Occidente. Según el FBI, el condenado celebró ataques terroristas en suelo estadounidense, promovió contenidos de Estado Islámico y Al Shabaab, e incluso incitó a otros a combatir contra Estados Unidos.
Finalmente, fue detenido en febrero de 2025 mientras portaba un cuchillo y una bandera casera del grupo terrorista. Meses después, se declaró culpable de los cargos.
Las autoridades han subrayado que esta condena retira de las calles a un potencial terrorista y lanza un mensaje claro: cualquier intento de colaboración con organizaciones yihadistas será perseguido con contundencia.