El Hospital Clínico de Barcelona ya atiende a una mujer violada en grupo a la semana. Ese es el dato que más inquieta a los especialistas que trabajan en primera línea contra la violencia sexual en la capital catalana. Entre enero y finales de octubre de 2025, este centro sanitario trató a 53 víctimas de agresiones múltiples, y en casi la mitad de los casos participaron más de tres agresores. La cifra, por sí sola, dibuja una realidad persistente que no muestra señales claras de remitir.
El incremento avanzado por El Mundo no es aislado ni reciente. Los profesionales del Clínic advierten de que, en los últimos meses, las agresiones sexuales han aumentado en general, pero subrayan especialmente el repunte de los ataques en grupo. Se trata de un fenómeno que, lejos de desaparecer, parece consolidarse en determinados entornos urbanos como Barcelona, donde los datos disponibles —aunque incompletos— apuntan a una frecuencia sostenida.
Las estadísticas oficiales del Ministerio del Interior ayudan a contextualizar esta tendencia. Desde 2018, cuando comenzaron a registrarse de forma específica las violaciones cometidas por varios agresores, los casos han seguido una trayectoria ascendente, con la única excepción del periodo de la pandemia. El pico se alcanzó en 2022, con 632 agresiones grupales registradas en toda España. A partir de ahí, se produjo un ligero descenso hasta las 552 en el último recuento anual completo, aunque las autoridades evitan anticipar si esta bajada se mantendrá.
Sin embargo, los datos nacionales no reflejan toda la dimensión del problema. Diversos expertos coinciden en que la mayoría de las agresiones sexuales no se denuncian. Según estimaciones recogidas por organizaciones especializadas, apenas entre un 5% y un 10% de los casos llegan a conocimiento de las autoridades. Esto implica que las cifras reales podrían ser muy superiores a las registradas.
En Barcelona, además, la información disponible es parcial. Los datos del Hospital Clínic —centro de referencia— no incluyen los casos atendidos en otros hospitales, por lo que la magnitud real en la ciudad podría ser mayor. Aun así, el ritmo actual ya resulta alarmante: una víctima semanal de violación en grupo atendida en un sólo centro sanitario.
El perfil de estas agresiones presenta patrones que se repiten. Suelen producirse en espacios privados, a menudo tras una cierta planificación, y en muchos casos los agresores apenas conocen a la víctima. Otro elemento preocupante es la edad: tanto las víctimas como una parte significativa de los agresores son menores, y estos últimos son cada vez más jóvenes. Interior cifra en un 31,4% el porcentaje de agresores menores de edad en este tipo de delitos.
También se observa una clara estacionalidad. Las agresiones en grupo tienden a aumentar durante la primavera y el verano, coincidiendo con periodos de mayor actividad social y ocio nocturno. Este patrón refuerza la necesidad de medidas preventivas específicas en determinados momentos del año.
En paralelo, el número total de delitos sexuales sigue creciendo. En el último año contabilizado se registraron 22.846 agresiones sexuales en España, un 4,68% más que el año anterior. Desde 2018, el aumento acumulado alcanza el 66%. El Ministerio del Interior atribuye en parte este incremento a una mayor disposición de las víctimas a denunciar, aunque los especialistas advierten de que este factor no explica por completo la evolución.
A estos datos se suma otro elemento que genera debate público. Según las estadísticas del Ministerio del Interior, en torno al 43% de los implicados en agresiones sexuales en grupo son extranjeros, mientras que cerca de un 33% son de nacionalidad española. Dentro del primer grupo, se observa una presencia significativa de hombres procedentes del Magreb. No obstante, los especialistas insisten en que estas cifras deben interpretarse con cautela y subrayan que los factores determinantes suelen estar más relacionados con variables como la edad, el contexto social, el consumo de alcohol o drogas y la presión del grupo que con el origen en sí mismo.