Afectan a la clase media y baja
Impuesto al cuidado de perros, a la limpieza en seco, a la entrega de pedidos de Amazon… el asedio fiscal demócrata en Virginia
Impuesto al cuidado de perros, a la limpieza en seco, a la entrega de pedidos de Amazon… el asedio fiscal demócrata en Virginia
La gobernadora demócrata de Virginia, Abigail Spanberger. Europa Press
Por Pedro Fernández Barbadillo
2 de febrero de 2026

A quienes se quejan de que el político al que votaron está aplicando políticas que no esperaban se les suele responder que debían de haberse leído el programa antes de la elección. Y este reproche tiene razón, pero ¿qué se puede responder cuando el político toma medidas que no había anunciado?

El 4 de noviembre, los demócratas se hicieron con el cargo de gobernador y la mayoría en la Asamblea, amén de otros puestos. La gobernadora, Abigail Spanberger, tomó posesión el 17 de enero. Y antes de cumplir dos semanas en el despacho, ella y sus camaradas han enviado al Parlamento una amplia serie de nuevos impuestos, hasta cincuenta, con la excusa de los nuevos fondos para el metro que une las localidades del condado de Alexandria con la capital y otras ciudades y de combatir el cambio climático. Esos impuestos afectan a la clase media y baja.

A continuación, mencionamos algunos de ellos:

Impuesto adicional sobre las ventas en toda Virginia; impuesto para grandes empleadores; impuesto sobre armas y municiones; impuesto para los sopladores de hojas eléctricos y equipos eléctricos de jardinería; establecimiento de nuevos tramos del impuesto sobre la renta; impuesto de entrega a los pedidos de Amazon, Uber Eats, FedEx y UPS en el norte de Virginia; impuesto sobre la renta de las inversiones; impuesto sobre conciertos; e impuesto sobre instalaciones de almacenamiento.

También impuesto de membresía del gimnasio; impuesto por el paseo de perros; impuesto sobre el cuidado de perros; impuesto sobre bienes personales digitales; impuestos para vehículos nuevos y peajes por el uso de carreteras; impuesto sobre la reparación de vehículos; impuesto sobre reparaciones de viviendas; impuesto a la limpieza en seco; impuesto a los viajes compartidos; impuesto sobre los deportes de fantasía; y subida de las multas para los conductores.

Los 1,9 millones de ciudadanos que votaron por los candidatos azules no esperaban esta catarata de impuestos que los demócratas van a arrojar encima de ellos, sobre todo cuando Spanberger declaró, cuando el recuento confirmó su victoria, que su gobierno «se centrará incansablemente en lo que más importa: reducir costes, mantener nuestras comunidades seguras y fortalecer nuestra economía para cada virginiano».

Virginia es uno de esos estados que votaban a los demócratas hasta finales de los años 60, cuando eran el partido del Ku Klux Klan, la segregación y los linchamientos. Luego pasó al lado republicano. A medida que se establecían en los condados del norte, lindantes con Washington DC, los profesionales que trabajan en la capital o en las numerosas agencias federales establecidas en el estado, como la CIA, Virginia pasó, de nuevo, a ser azul.

Desde 2008, los candidatos presidenciales demócratas siempre han ganado allí. Las elecciones estatales, por el contrario, han estado más disputadas. El anterior gobernador, por ejemplo, era republicano. Los despidos de miles de funcionarios federales y el cierre de agencias como USAID han afectado al empleo en los condados del norte, así como al precio de las viviendas.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado declaró que seguramente varias de las propuestas de nuevos impuestos no se aprobarían, pero que el estado necesita fondos. Y por ello los progresistas están dispuestos, no a reducir gastos inútiles ni derroches, sino a expoliar a los ciudadanos. A éstos les toca aguantarse hasta las próximas elecciones, aunque las primeras son las de noviembre próximo, donde elegirán para el Capitolio a un senador y once diputados.

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