«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Para poner fin a lo que describen como el exceso regulatorio de la Comisión Europea

La Administración Trump construye un portal digital para hacer frente a la censura de Bruselas y permitir a los usuarios acceder a contenido bloqueado

Donald Trump. Redes sociales

La Administración Trump hace frente a la censura que trata de imponer Bruselas con una iniciativa del Departamento de Estado estadounidense. Según fuentes familiarizadas con el plan, se está desarrollando un portal en línea denominado «freedom.gov» que permitirá a los ciudadanos europeos y de otras regiones acceder a contenidos prohibidos por sus gobiernos locales, incluyendo material considerado como «discurso de odio o propaganda». Esta medida se presenta como un contrapunto directo a las regulaciones de la Unión Europea, como la Ley de Servicios Digitales, que ha sido criticada por Washington por restringir la libertad de expresión en plataformas digitales.

El portal, que podría incluir funcionalidades de red privada virtual para hacer que el tráfico de los usuarios parezca originarse en Estados Unidos, no rastreará la actividad de los visitantes, según una de las fuentes. El proyecto, dirigido por la subsecretaria de Diplomacia Pública Sarah Rogers, estaba previsto para ser presentado en la Conferencia de Seguridad de Múnich, pero se retrasó. Un portavoz del Departamento de Estado enfatizó que la libertad digital es una prioridad, promoviendo tecnologías para eludir la censura, aunque negó que sea un programa específico contra Europa. Esta iniciativa se alinea con la estrategia de la administración Trump para combatir lo que percibe como un «complejo industrial de censura global», incluyendo acciones como restricciones de visa a funcionarios europeos involucrados en la regulación europea de contenidos.

Desde la perspectiva estadounidense, esta herramienta representa un triunfo para la libertad de expresión global, poniendo fin a lo que describen como el exceso regulatorio de la Comisión Europea. Informes del Congreso de EEUU han documentado cómo las normas europeas han presionado a empresas tecnológicas para modificar sus políticas de moderación de contenido a nivel mundial, afectando incluso el discurso político en Estados Unidos, como debates sobre la pandemia de COVID-19, inmigración y temas transgénero. El anuncio ha generado entusiasmo entre quienes defienden la libertad de expresión sin fronteras.

Esta medida, de confirmarse, podría marcar un nuevo capítulo en la batalla por la soberanía digital, obligando a Bruselas a replantear su enfoque regulatorio ante la posibilidad de que millones de europeos accedan directamente a contenidos vetados en sus países mediante una plataforma respaldada por el gobierno estadounidense.

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