
El Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS) ha lanzado a mediados de esta semana un despliegue especial contra «los migrantes irregulares con antecedentes criminales» en Nueva Orleans, en medio de una nueva ola de críticas contra las autoridades demócratas de la ciudad por este asunto.
En concreto, el Ejecutivo estadounidense ha reprochado que Nueva Orleans esté poniendo en práctica las famosas políticas de «ciudad santuario» que ya han replicado integrantes del Partido Demócrata en otras localidades del país, consistentes en hacer la vista gorda frente a inmigrantes ilegales y evitar reportarles ante las autoridades federales.
A principios de la semana el presidente Donald Trump indicó su voluntad de enviar efectivos de la Guardia Nacional a Nueva Orleans, tal y como ya ha hecho con las ciudades de Los Ángeles, Washington y Memphis.
«Los hombres y mujeres de las fuerzas del orden del DHS han llegado a The Big Easy», dijo sobre el operativo especial la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, refiriéndose a Nueva Orleans con uno de los apodos por los que es habitualmente conocida.