Las redes sociales utilizadas para movilizar a miles de inmigrantes hacia las fronteras españolas de Ceuta y Melilla están cambiando de estrategia para dificultar su detección, después del enorme impacto provocado por la última avalancha desde Marruecos.
Un análisis elaborado por Golden Owl, empresa vinculada al Parque Científico de la Universidad de Alicante, señala que las comunidades que difundían abiertamente llamamientos migratorios en Facebook han perdido visibilidad durante los últimos días, pero advierte de que esto no significa necesariamente que hayan dejado de operar.
El seguimiento detecta que al menos cinco grandes grupos que reunían conjuntamente a más de 200.000 usuarios han dejado de funcionar o han reducido radicalmente su actividad, posiblemente como consecuencia de la presión de las autoridades y del aumento de la vigilancia tras la crisis de Ceuta.
Sin embargo, parte de la actividad estaría desplazándose hacia espacios mucho menos evidentes, entre ellos páginas relacionadas aparentemente con la búsqueda de empleo, comunidades juveniles y grupos cuyos nombres no contienen referencias explícitas a la inmigración.
La estrategia permitiría mantener los contactos y atraer a potenciales participantes sin emplear las palabras y expresiones que las Fuerzas de Seguridad pueden rastrear con mayor facilidad.
De Facebook a los grupos privados
El funcionamiento descrito por los analistas se articula en dos niveles. Las redes abiertas sirven inicialmente para localizar y captar a jóvenes interesados en emigrar, mientras la organización más sensible se trasladaría posteriormente a espacios privados de mensajería, donde resulta más difícil seguir las conversaciones.
Los investigadores identifican como principal público objetivo a jóvenes marroquíes de entre 18 y 25 años, especialmente aquellos sin empleo, uno de los sectores donde los mensajes que prometen alcanzar territorio europeo encuentran mayor difusión.
El cambio de táctica se produce después de que las convocatorias anteriores alcanzaran una enorme notoriedad pública. Antes de la última crisis, numerosos perfiles e influentes marroquíes difundieron abiertamente mensajes llamando a desplazarse hacia Ceuta y Melilla.
Gaceta ya informó de una nueva convocatoria difundida en redes para mediados de agosto, después de que las autoridades detectaran mensajes que trataban de movilizar otra vez a miles de personas hacia las ciudades españolas del norte de África.
Melilla gana protagonismo
El análisis detecta además un creciente interés por Melilla como alternativa a Ceuta. La intensificación de los controles en determinados puntos fronterizos estaría provocando que los usuarios compartan información sobre otras posibles rutas, mientras también aparecen referencias a salidas desde puertos argelinos.
El fenómeno muestra la rapidez con la que estas comunidades modifican sus itinerarios cuando aumentan los controles sobre una ruta concreta. Golden Owl ya había identificado anteriormente decenas de grupos interconectados utilizados para difundir llamamientos y contenidos relacionados con las entradas irregulares en las ciudades autónomas. Ahora, la principal diferencia es que la organización trata de hacerse menos visible.
La convocatoria del 15 de agosto sigue circulando
Pese a la desaparición o reducción de actividad de algunos de los grandes grupos públicos, continúan circulando mensajes relacionados con un nuevo intento para el 15 de agosto. Las autoridades españolas permanecen en alerta después de que la anterior movilización demostrara la capacidad de las redes sociales para reunir rápidamente a enormes cantidades de personas junto a la frontera.
El problema para los servicios de información es que vigilar únicamente los grupos que hablan abiertamente de emigración puede dejar de ser suficiente.
Los analistas consideran necesario prestar mayor atención al lenguaje empleado, a la migración de usuarios entre distintas comunidades y a la aparición de redes aparentemente desvinculadas de la cuestión migratoria.
Una red sin una estructura única
La movilización no parece responder necesariamente a una organización jerárquica con un único dirigente, sino a un ecosistema formado por administradores de grupos, perfiles influyentes, comunidades digitales y redes privadas capaces de amplificar rápidamente una convocatoria.
Este sistema dificulta la intervención de las autoridades: cerrar una comunidad pública puede provocar simplemente que sus integrantes se trasladen a otra plataforma o reaparezcan bajo una temática diferente.
Tras la última crisis, esta capacidad de adaptación se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los investigadores.