
La omnipresente izquierda norteamericana no sólo utilizó medios, redes sociales y jueces para castigar las opiniones conservadoras, sino que también la banca se instrumentalizó en ocasiones contra las opiniones disidentes, una situación con la que Trump pretende acabar con un decreto.
El Wall Street Journal asegura haber tenido acceso al borrador del decreto presidencial que ordenará a los reguladores bancarios que investiguen si alguna institución financiera pudo haber violado la Ley de Igualdad de Oportunidades de Crédito, las leyes antimonopolio o las leyes de protección financiera del consumidor, y los infractores enfrentan sanciones monetarias, decretos de consentimiento u otras medidas disciplinarias.
La orden también investigará el papel de los bancos en la supuesta denegación o cancelación de servicios a los conservadores políticos. Numerosos particulares y organizaciones de tendencia conservadora han denunciado casos en los que fueron discriminados activamente por sus bancos.
La banca, que dispone de una amplia facultad para cerrar cuentas de clientes, tiene incluso un eufemismo para justificar la práctica: «reducción de riesgo», ya se trate de un riesgo jurídico, financiero o de reputación.
El borrador no cita ningún banco concreto, pero sí critica el papel de las instituciones financieras que ayudaron a los investigadores federales a investigar los disturbios del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de Estados Unidos.