
El líder de la fundación islámica ‘Hermanos Musulmanes’ en Londres, Mahmoud al-Abyari, ha sido sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y prohibido de entrar al país norteamericano. El oficial egipcio-austriaco, quien reside en la capital británica y ocupa el cargo de secretario general del Secretariado General de los Hermanos Musulmanes, enfrenta el congelamiento de sus activos en territorio estadounidense por su presunto papel en el financiamiento de actividades vinculadas a Hamás.
Según el anuncio oficial del Office of Foreign Assets Control (OFAC), al-Abyari, de 73 años, ayudó a recaudar fondos para organizaciones previamente sancionadas, como las turcas Filistin Vakfi y Hayat Yolu, acusadas de canalizar recursos hacia el grupo terrorista tras los ataques del 7 de octubre de 2023 en Israel. Además, habría colaborado con grupos de los Hermanos Musulmanes para brindar asistencia financiera directa a Hamás, considerado una organización terrorista tanto por Estados Unidos como por varios países aliados.
Esta medida forma parte de una campaña más amplia de la Administración Trump contra las redes financieras de Hamás y de los Hermanos Musulmanes. En enero de 2026, el Tesoro y el Departamento de Estado ya habían designado como terroristas globales a las ramas egipcia, jordana y libanesa de la organización islamista, citando su apoyo material a Hamás. Las nuevas sanciones, anunciadas el 23 de julio, incluyen también a otras personas y entidades, como organizaciones benéficas en Indonesia y Gaza, así como una empresa comercial turca vinculada a transferencias de fondos.
La decisión ha generado debate en el Reino Unido, donde los Hermanos Musulmanes no están prohibidos y operan legalmente. Analistas y figuras políticas han cuestionado por qué un alto cargo de esta organización puede residir y trabajar en Londres sin restricciones similares, pese a las acusaciones de Estados Unidos. Un informe gubernamental británico de 2015 ya había señalado vínculos ideológicos de la hermandad con el extremismo, aunque no recomendó su proscripción.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que la administración «perseguirá sin descanso a los terroristas y a quienes los financian», independientemente de si operan bajo fachadas caritativas, empresas o redes clandestinas. Las sanciones impiden a cualquier persona o entidad estadounidense realizar transacciones con al-Abyari y bloquean sus propiedades bajo jurisdicción estadounidense.
Mientras tanto, en Londres se espera que el caso aumente la presión sobre el Gobierno británico para revisar su enfoque hacia los Hermanos Musulmanes. Organizaciones de seguridad y críticos de la hermandad han pedido medidas más contundentes, argumentando que la presencia de líderes como al-Abyari representa un riesgo para la seguridad nacional y la lucha global contra el terrorismo.