La tendencia la confirma el FBI
La cifra de homicidios bajó un 20% en Estados Unidos el año pasado
La cifra de homicidios bajó un 20% en Estados Unidos el año pasado
Policía de Grand Blanc, Michigan (EEUU)
Por Pedro Fernández Barbadillo
26 de enero de 2026

En un país tan dividido como Estados Unidos hay una magnífica noticia que alegrará a todos: en 2025 se produjo un gran descenso de todos los tipos de delitos, desde el robo de coches y el asesinato a las violaciones y los tiroteos.

Sólo tres años antes, en 2022, las muertes violentas (asesinatos y homicidios involuntarios) ascendieron a 21.156, según el FBI. Desde entonces, éstas han ido bajando sin parar. En 2024, en esa misma categoría se registraron poco menos de 17.000 víctimas. Y en 2025, esa cifra puede haber caído por debajo de las 15.000. Los datos son provisionales, porque dependen de la comunicación por parte de los casi 18.000 cuerpos de policía que hay en el país, pero la tendencia la confirma el FBI y varios institutos que estudian la delincuencia.

El Índice de Delitos en Tiempo Real (Real-Time Crime Index), que recoge datos de 570 agencias policiales, afirma que se cometieron 5.912 asesinatos en Estados Unidos entre enero y octubre de 2025, en comparación con 7.369 durante el mismo período en 2024. En Nueva York, la ciudad más poblada, cayeron las muertes violentas en más de un 20%; en Chicago y Washington DC lo hicieron en un 28%; en el condado de Los Ángeles, se registró un 19% menos; y un 7,5% en Nueva Orleans. Los tiroteos y asesinatos en masa se desplomaron tanto en 2025 que alcanzaron su nivel más bajo desde 2006.

En su informe anual, el Consejo de Justicia Penal analizó datos de 40 grandes ciudades del país sobre trece tipos diferentes de delitos y concluyó que todos habían disminuido. En el caso de los delitos contra la vida, se cometieron 922 homicidios menos en 2025 que en 2024 en las treinta y cinco ciudades cuyas policías aportaron cifras.

A la espera del informe del FBI, el Consejo de Justicia Penal anticipa la alegre posibilidad de que la tasa de homicidios correspondiente a 2025 baje a aproximadamente cuatro por cada 100.000 habitantes. Si se confirmara, se trataría de la tasa más baja jamás registrada en datos policiales desde 1900. 

Este fenómeno se ha vivido en todo Estados Unidos. En las grandes urbes y en los pueblos pequeños, en los estados republicanos y en los demócratas, en los lugares que tienen restricciones a la posesión de armas y a los que carecen de ellas, en las ciudades donde el presidente Donald Trump desplegó la Guardia Nacional y en las que no.

Desde un pico en los años 90 del siglo pasado, los homicidios bajaban en Estados Unidos, pero la tendencia se rompió con la epidemia de COVID, que causó cientos de miles de despidos y un aumento de las enfermedades mentales, así como del miedo, tanto a los vecinos, como posibles portadores de un virus calificado de letal, como al Gobierno, por su incompetencia o su despotismo.

Ese mismo 2020 se produjo otro acontecimiento apenas citado por los investigadores: la aparición del movimiento Black Lives Matter, que extendió la violencia (manifestaciones, revueltas, saqueos, palizas, tiroteos…) de costa a costa, amparó la desobediencia popular y justificó las agresiones a policías y ciudadanos, sobre todo blancos. El Black Lives Matter contó con el respaldo del Partido Demócrata y de los medios de comunicación, ya que emergió (de manera nada fortuita) en año electoral. En las elecciones de noviembre, se proclamó ganador a Joe Biden frente a Trump. Hoy, ese movimiento está absolutamente desprestigiado y ya no cuenta con la cobertura de la prensa y las cadenas de televisión.

El profesor y director del Laboratorio Criminal de la Universidad de Chicago, Jens Ludwig, citado por el Consejo de Justicia Penal, destacó que varios factores pueden haber contribuido a una reducción de la delincuencia, como un mayor esfuerzo en la aplicación del orden o un mayor gasto en educación para mejorar las tasas de graduación. Y añadió que «el hecho de que en cualquier ciudad veamos una disminución de la delincuencia en tantos barrios y en tantas categorías significa que no puede tratarse sólo de un proyecto en un barrio, aplicado por un alcalde».

Otra explicación puede consistir en el regreso a la normalidad laboral y social anterior a la pandemia, al equilibrio mental, a la tranquilidad de que el Gobierno no va a encerrar de nuevo a sus ciudadanos con la excusa de combatir una enfermedad ni a obligar a inocularse ningún experimento farmacéutico.

Aunque la noticia es excelente, sin embargo, Estados Unidos sigue padeciendo una delincuencia endémica que le distancia de otras naciones desarrolladas.

El último informe del FBI muestra que en EEUU se realiza un homicidio cada treinta minutos y una violación cada cuatro minutos. Nueva York, con 8,8 millones de habitantes, contó 305 homicidios en 2025, frente a los cerca de 350 anuales que suele haber en España, con más del quíntuple de población. Y las causas quizás radiquen más en la destrucción social que en las disputas familiares o el acceso a armas de fuego.

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