
Unas grabaciones hasta ahora secretas revelan que el expresidente de Estados Unidos Joe Biden reconoció ante el escritor de sus memorias que conservaba documentos clasificados en el sótano de su vivienda. Los audios, registrados entre 2016 y 2017 cuando era vicepresidente de Barack Obama, también recogen numerosas lagunas de memoria y momentos de confusión del entonces exvicepresidente.
«Acabo de encontrar abajo todo el material clasificado», afirmó Biden en una conversación grabada en febrero de 2017, apenas un mes después de abandonar la Vicepresidencia. Su interlocutor era Mark Zwonitzer, el escritor con el que preparaba Promise Me, Dad, el libro dedicado a sus años junto a Barack Obama y a la enfermedad de su hijo Beau.
En otra entrevista, celebrada cuando todavía era vicepresidente, Biden se refirió a uno de los documentos que tenía en su poder: «Lo siguiente que tengo aquí está clasificado. Ni siquiera sabían que yo tenía esto». La alusión apuntaba a la propia Casa Blanca.
Las grabaciones han sido publicadas por Oversight Project, una organización conservadora que litigó durante más de dos años para obtenerlas. Los audios habían quedado incorporados a la investigación abierta por el fiscal especial Robert Hur sobre el manejo de documentos clasificados por parte de Biden.
El material reabre el debate sobre el distinto trato dispensado por la Justicia al dirigente demócrata y al presidente Donald Trump. Durante el mandato de Biden, el FBI registró la residencia de Trump en Mar-a-Lago en busca de documentación clasificada y el republicano fue procesado por retenerla. El procedimiento terminó archivado y el Departamento de Justicia retiró la apelación pendiente tras su regreso a la Casa Blanca.
Biden demandó al Departamento de Justicia en mayo para evitar que las conversaciones salieran a la luz. Sin embargo, acabó retirando la demanda después de que un tribunal federal de apelaciones concluyera que el interés público de las grabaciones prevalecía sobre sus alegaciones de privacidad.
Su portavoz, TJ Ducklo, ha denunciado que la difusión constituye «el último ejemplo de cómo esta Administración utiliza el Departamento de Justicia como arma para una represalia política». Los republicanos sostienen, por el contrario, que los audios confirman que Biden conocía la existencia de los documentos y habló de su contenido con una persona que no estaba autorizada para recibir información clasificada.
Hur concluyó en 2024 que existían pruebas de que Biden había retenido y revelado de forma consciente material clasificado después de abandonar la Vicepresidencia. No obstante, decidió no presentar cargos al considerar que las pruebas no permitirían acreditar su culpabilidad más allá de toda duda razonable.
El fiscal explicó además que Biden podía presentarse ante un jurado como «un hombre mayor, bienintencionado y con mala memoria». Su informe describía las conversaciones con Zwonitzer como «dolorosamente lentas», con el dirigente demócrata tratando de recordar acontecimientos y esforzándose para leer y transmitir las anotaciones de sus propios cuadernos.
Las grabaciones conocidas ahora contienen varios ejemplos. «Muy bien, ¿qué iba a preguntarte? Otra cosa… No se me ocurre nada más», dice Biden en uno de ellos. En otro pide al escritor que espere mientras consulta sus notas y termina admitiendo: «Esto me está confundiendo».
En uno de los pasajes, Biden relaciona de forma explícita el hallazgo del material clasificado con un memorando de 40 páginas que escribió contra el envío de más tropas a Afganistán. El entonces vicepresidente se corrige incluso al confundir Irak con Afganistán mientras relata el episodio.
Los audios también muestran las fuertes discrepancias que mantuvo con Obama sobre la respuesta a la crisis financiera de 2008 y la política exterior de su Administración. Biden asegura que el expresidente se enfadaba con él por exigir medidas más agresivas en defensa de la vivienda y de la clase media.
Según su relato, Obama y sus colaboradores estaban condicionados por sus vínculos con Silicon Valley. Las conversaciones recogen además las deliberaciones internas sobre una posible candidatura presidencial de Biden en 2016. Sus asesores consideraban que Hillary Clinton resultaba divisiva, que Bernie Sanders transmitía demasiada ira y que las meteduras de pata de Biden constituían un problema comparable a «un virus».
La difusión de los audios vuelve a situar en primer plano tanto la actuación de Biden con los documentos clasificados como el deterioro cognitivo que su entorno y buena parte de los medios estadounidenses trataron de restar importancia durante su paso por la Casa Blanca.