
El estado de Washington, gobernado por los demócratas, ha destinado 20 millones de dólares a un nuevo programa de asistencia sanitaria para inmigrantes y otros residentes extranjeros, pero los fondos disponibles únicamente permitirán atender a 173 personas, muy lejos de las 1.200 que sus promotores aspiraban a cubrir, según recoge Breitbart.
El programa fue impulsado por legisladores demócratas y organizaciones sindicales después de que la Administración de Donald Trump restringiera el acceso de determinados extranjeros a Medicaid, trasladando a los estados la decisión de asumir con sus propios recursos parte de esas prestaciones.
La primera dotación de 20 millones debía permitir atender inicialmente a unas 300 personas durante el ejercicio fiscal 2026-2027. Sin embargo, los cálculos definitivos han reducido ese número a 173. El resultado ha provocado malestar incluso entre quienes promovieron la medida.
El sindicato Service Employees International Union (SEIU) 775, uno de los principales defensores del programa, ha reconocido que los recursos aprobados no alcanzarán ni siquiera para cubrir el objetivo inicial. Su secretario-tesorero, Adam Glickman, calificó el resultado de «decepcionante y frustrante», según recoge el Washington State Standard.
Los demócratas pretendían que el sistema terminase ofreciendo cobertura a 1.200 residentes no ciudadanos, pero la diferencia entre las previsiones iniciales y el coste real obligará ahora al Parlamento estatal a decidir si vuelve a inyectar decenas de millones de dólares de los contribuyentes.
La legisladora demócrata Nicole Macri calcula que extender la cobertura al conjunto de los 1.200 beneficiarios requeriría aproximadamente 100 millones de dólares anuales.
El fracaso de la dotación inicial para alcanzar las cifras prometidas ha llevado a sindicatos y organizaciones favorables al programa a presionar nuevamente al Gobierno estatal para que incremente el gasto.
SEIU 775 reclama ahora nuevas partidas de decenas de millones de dólares. Uno de los argumentos utilizados por el sindicato es que la pérdida de financiación federal podría afectar también a los empleos de trabajadores de asistencia domiciliaria afiliados a la organización.
Glickman admite, sin embargo, que conseguir todo el dinero será complicado debido a los problemas presupuestarios que ya atraviesa Washington. «Conseguirlo todo parece bastante difícil, dada esta situación presupuestaria. Estamos presionando para que hagan todo lo que puedan», señaló.
El programa estatal nació como respuesta a los cambios introducidos por la Administración Trump en Medicaid, el sistema público estadounidense destinado principalmente a personas con bajos ingresos y determinados colectivos vulnerables.
Washington calcula que alrededor de 14.000 extranjeros podrían perder su cobertura de Medicaid antes de octubre como consecuencia de las nuevas restricciones federales. Los demócratas del estado decidieron compensar parcialmente ese recorte utilizando fondos propios.
La primera respuesta fue precisamente aprobar los 20 millones de dólares destinados a cuidados sanitarios de larga duración para extranjeros que dejaran de tener acceso a la financiación federal. Pero los primeros cálculos han puesto de manifiesto el enorme coste de sustituir con recursos estatales el dinero retirado por Washington D. C.
La secuencia evidencia el problema presupuestario. El objetivo político era crear un programa capaz de atender a 1.200 extranjeros. La primera partida de 20 millones de dólares se planteó pensando en unos 300 beneficiarios durante el primer ejercicio. Finalmente, esa cantidad sólo permitirá llegar a 173 personas.
Para alcanzar el objetivo completo, los propios legisladores demócratas calculan que sería necesario elevar el gasto hasta alrededor de 100 millones de dólares cada año. El Ejecutivo y el Parlamento estatal deberán decidir ahora si mantienen esa expansión en un momento en el que Washington ya afronta importantes tensiones presupuestarias.