La Administración de Donald Trump ha ordenado la expulsión de Estados Unidos de un diplomático de la dictadura cubana después del enfrentamiento protagonizado esta semana por representantes de ambos países durante una sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas. La decisión, firmada por el secretario de Estado, Marco Rubio, responde a un incidente en el que un funcionario de La Habana habría empujado e intentado agredir a un miembro de la delegación estadounidense.
El embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Mike Waltz, ha confirmado la medida en declaraciones a Fox News y ha identificado al expulsado como Richard Tur de la Concepción, primer secretario de la misión cubana ante el organismo internacional.
«El secretario Rubio ya ha firmado los documentos para expulsar al diplomático cubano», anunció Waltz, quien advirtió de que el funcionario tendría que abandonar el territorio estadounidense en un plazo de 24 horas. El Departamento de Estado confirmó posteriormente que el diplomático había salido del país después de comunicar a la representación cubana que su presencia ya no era bienvenida.
El enfrentamiento se produjo el martes durante una sesión de la Asamblea General dedicada a debatir el embargo económico estadounidense contra Cuba. Waltz aprovechó su intervención para denunciar la corrupción y los privilegios de la élite comunista que gobierna la isla desde hace más de seis décadas.
En uno de los momentos de mayor tensión, el representante estadounidense exhibió una fotografía en blanco y negro de Fidel Castro con un reloj Rolex, en una crítica al contraste entre el discurso igualitario del castrismo y el nivel de vida de sus dirigentes.
Las palabras de Waltz provocaron las protestas de la delegación cubana. Varios de sus integrantes comenzaron a golpear sus mesas y a reclamar que se interrumpiera la intervención, mientras el ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, se levantó de su asiento y se acercó al estrado. «Esto no es La Habana», respondió Waltz, que exigió al representante cubano que retrocediera y dejara de interrumpir su discurso.
El incidente continuó cuando un miembro de la delegación estadounidense comenzó a grabar la discusión con su teléfono móvil. En un vídeo difundido posteriormente por Waltz puede observarse cómo el diplomático cubano Richard Tur de la Concepción aparta de un manotazo el dispositivo.
Washington sostiene que el funcionario empujó e intentó agredir a uno de sus representantes. La delegación cubana, por su parte, ha denunciado que el estadounidense invadió el espacio personal de su diplomático para grabarlo sin su consentimiento.
La misión de La Habana remitió una carta al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, en la que acusó a la representación estadounidense de provocar el enfrentamiento y utilizar las imágenes para perjudicar la reputación de Cuba.
La Administración Trump ha rechazado estas explicaciones y ha advertido de que no tolerará intimidaciones contra sus funcionarios. El episodio se produce en un contexto de creciente tensión entre Washington y La Habana. Estados Unidos ha endurecido durante los últimos meses las sanciones económicas contra el régimen comunista, especialmente mediante restricciones al suministro de petróleo.
El Gobierno cubano acusa a Washington de intentar asfixiar económicamente a la isla y ha atribuido a estas medidas el agravamiento de los problemas de abastecimiento y de los apagones que afectan a la población. Por su parte, Estados Unidos sostiene que su política busca aumentar la presión sobre las autoridades cubanas por la falta de libertades políticas y las violaciones de los derechos humanos.
La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó finalmente una nueva resolución para reclamar el levantamiento del embargo estadounidense, con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. Aunque la iniciativa volvió a obtener una amplia mayoría, registró un descenso considerable del apoyo respecto al año anterior, cuando 165 países habían votado a favor. La resolución no tiene carácter vinculante y la decisión de levantar el embargo corresponde al Congreso estadounidense.