Según una exclusiva del New York Post
Redes financieras ligadas a Soros y a China impulsan las protestas contra la deportación de inmigrantes ilegales en EEUU
Redes financieras ligadas a Soros y a China impulsan las protestas contra la deportación de inmigrantes ilegales en EEUU
George Soros. Europa Press.
Por LGI
4 de febrero de 2026

Las marchas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que en los últimos días han llenado las calles de Minneapolis y otras ciudades de Estados Unidos no fueron movimientos ciudadanos espontáneos, sino operaciones cuidadosamente financiadas por megadonantes de la izquierda radical como Soros, algunos de ellos radicados en China y bajo investigación por posible injerencia extranjera, según una exclusiva del New York Post.

Así lo confirman expertos en redes de influencia y financiación política, que señalan directamente al entramado del multimillonario Neville Singham, exdirectivo tecnológico afincado en Shanghái, como uno de los principales motores económicos de estas campañas supuestamente «de base».

El pasado viernes, unas 15.000 personas participaron en una marcha bajo el lema «ICE Out», exigiendo el fin de la aplicación de las leyes federales de inmigración. Aunque los organizadores presentaron la protesta como una reacción popular espontánea, los mismos grupos y activistas profesionales aparecen de forma recurrente en movilizaciones similares desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.

Según Scott Walter, presidente de Capital Research, la protesta fue promovida por organizaciones como People’s Forum y Party for Socialism and Liberation, ambas financiadas por Singham, y coordinadas con otros grupos pantalla para diluir el rastro del dinero. Es el mismo dinero de siempre, solo que con nuevos carteles», resumió Walter.

Uno de los aspectos más llamativos, según los analistas, es la normalización de alianzas entre grupos comunistas extremos y organizaciones del establishment progresista, incluidos sindicatos como la American Federation of Teachers o fundaciones históricas. «Antes, estos grupos radicales evitaban mostrarse públicamente junto a entidades convencionales. Esa autocensura en la izquierda ha desaparecido», advirtió Walter.

El entramado financiero se amplía con organizaciones respaldadas por la Open Society Foundations de George Soros, así como por la Ford Foundation y la red Arabella, responsables de cientos de millones de dólares destinados a protestas anti-Trump desde 2016.

Entre los grupos presentes en Minnesota figuran Indivisible, Sunrise Movement y Unidos Minnesota, todos ellos receptores de fondos procedentes de estas estructuras opacas.

Expertos en política exterior citados por el New York Post subrayan un patrón revelador: las protestas nunca coinciden en el tiempo con otras causas humanitarias reales, como las masacres en Irán u otros conflictos fuera del eje antioccidental. «Si fuera orgánico, veríamos protestas simultáneas por causas distintas. No ocurre», explicó Ian Oxnevad, del National Association of Scholars.

El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes y varios congresistas republicanos ya investigan si estas campañas violan la ley de agentes extranjeros y si existe coordinación ideológica o propagandística con intereses del Partido Comunista Chino.

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