La Administración de Donald Trump prepara un paquete de cuatro millones de dólares destinado a impulsar medios, periodistas independientes y proyectos vinculados a la libertad de expresión, la soberanía nacional y los derechos naturales en Europa, en una nueva iniciativa que amenaza con tensar todavía más las relaciones entre Washington y varios gobiernos europeos.
Los fondos forman parte de un programa mucho mayor, de al menos 25 millones de dólares, dirigido a organizaciones de la sociedad civil que trabajan en cuestiones próximas al conservadurismo en Europa, según ha revelado Reuters citando a cuatro personas conocedoras de los planes.
El Departamento de Estado notificó al Congreso estadounidense el pasado 21 de agosto su intención de poner en marcha estas nuevas líneas de financiación. La operación será gestionada a través de la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo y, según las fuentes consultadas por la agencia, debería quedar definitivamente cerrada antes de finales de septiembre.
Washington presenta el programa como una iniciativa destinada a fortalecer los vínculos transatlánticos y defender la libertad de expresión ante el creciente debate sobre la censura, la regulación de las redes sociales y las restricciones que denuncian voces conservadoras en distintos países europeos.
Tres millones para investigar la inmigración masiva y el poder supranacional
La mayor partida, de tres millones de dólares, estará destinada a un proyecto dedicado a documentar y analizar lo que la Administración Trump considera un deterioro democrático en Europa.
Entre los asuntos que deberá estudiar figuran expresamente la inmigración masiva e ilegal, la situación de los medios independientes y las agendas legislativas impulsadas por organismos supranacionales.
La formulación resulta especialmente significativa en un momento en el que la Casa Blanca ha endurecido su crítica hacia determinadas políticas de la Unión Europea y ha defendido públicamente la necesidad de preservar la soberanía de los Estados frente al creciente poder de Bruselas.
Trump y varios miembros de su Gobierno han denunciado también en los últimos meses lo que consideran restricciones crecientes a la libertad de expresión en Europa, especialmente en Internet y contra dirigentes, activistas y medios vinculados a la derecha.
Un millón para periodistas independientes
El segundo proyecto contará con un millón de dólares y pretende crear un consorcio de periodistas independientes europeos. Los profesionales seleccionados deberán trabajar sobre cuestiones como la soberanía nacional, los derechos naturales y la libertad religiosa, tres ámbitos que ocupan un lugar central en la nueva estrategia ideológica de la Administración republicana hacia Europa.
Reuters señala que todavía no se conoce qué organizaciones, medios o periodistas terminarán recibiendo las subvenciones.
El Departamento de Estado ha subrayado además que estos fondos no estarán destinados directamente a partidos políticos. «La Administración Trump continúa comprometida con la defensa de la democracia y los derechos humanos en todo el mundo, incluida Europa», trasladó a Reuters un portavoz del Departamento.
Al menos 25 millones para organizaciones europeas
Los cuatro millones destinados específicamente al entorno mediático forman parte de una operación de mayor alcance. Alrededor de 10 millones de dólares en ayudas relacionadas con Europa ya habían sido anunciados públicamente mediante tres convocatorias del Departamento de Estado durante julio y agosto. La notificación enviada al Congreso el 21 de agosto contempla al menos otros 15 millones, elevando el volumen total de financiación previsto para iniciativas europeas a un mínimo de 25 millones de dólares.
La estrategia supone además un cambio de prioridades respecto a etapas anteriores de la política exterior estadounidense.
La Administración Trump ha reducido el peso de determinados programas tradicionales de promoción de la democracia para poner mayor énfasis en la libertad de expresión, la lucha contra la censura, la soberanía nacional y la defensa de voces conservadoras que Washington considera marginadas por el consenso político dominante en Europa.