
El asesor de seguridad de Donald Trump, Luis Quiñónez, ha confirmado que Estados Unidos prepara una operación militar en territorio venezolano con el respaldo de oficiales descontentos de las Fuerzas Armadas locales, cuyo objetivo sería derrocar al régimen de Nicolás Maduro. Según ha explicado, se trataría de una intervención rápida, diseñada para neutralizar en pocas horas a lo que denominó la «narcodictadura» instalada en Caracas.
Quiñónez ha asegurado que Washington sigue «paso a paso» los movimientos del gobierno chavista y que el escenario de una acción armada es altamente probable. En sus palabras, el nivel de posibilidad de una incursión conjunta se situaría en «siete sobre diez», lo que equivaldría a un 70% de probabilidad.
El asesor ha destacado que la clave de la operación estaría en la colaboración de militares venezolanos «hartos de ver ese cáncer que se llama Maduro y la red criminal que lo rodea». De acuerdo con su versión, estas facciones del Ejército bolivariano se unirían a Estados Unidos en un movimiento coordinado para cercar y capturar a la cúpula del chavismo.
A juicio de Quiñónez, el temor de los uniformados venezolanos a la falta de recursos y armamento ha frenado hasta ahora un levantamiento abierto. Sin embargo, ha asegurado que con el respaldo de la tecnología y el poder militar estadounidense, esas unidades podrían actuar de inmediato para tomar el control.
El asesor ha subrayado que la eventual campaña sería fulminante: «Si dura 48 horas es demasiado, posiblemente en 18 horas se acaba la fiesta». De este modo, ha planteado un escenario de intervención relámpago que pondría fin a la permanencia de Maduro en el poder con ayuda de fuerzas internas que facilitarían la caída del régimen.