
Durante demasiado tiempo, la izquierda en todo el mundo, y muy especialmente en Estados Unidos, ha tenido bula para calificar de «violenta» a la derecha sin fundamento alguno mientras alimenta la violencia real contra sus enemigos políticos, desde los atentados contra Trump al que acabó con la vida de Charlie Kirk, pasando por las incontables algaradas de Antifa y Black Lives Matter. Pero la Administración Trump se ha propuesto luchar contra el entramado de ONG que fomentan la insurrección callejera, y lo que está encontrando en su investigación es escandaloso.
Seamus Bruner, director de Investigación del Instituto de Responsabilidad Gubernamental (GAI), ha llevado a cabo una exhaustiva investigación en la que demuestra que el caos que azota ciudades como Portland, Chicago y Los Ángeles, especialmente las recientes oleadas de violencia contra el servicio de inmigración (ICE), es cualquier cosa menos espontáneo. Está organizado, coordinado y financiado.
El informe realizado por Bruner para la Administración Trump detalla cómo las redes filantrópicas progresistas se entrelazan con grupos activistas que han escalado de manifestaciones a disturbios. El informe destaca cómo las complejas redes de entidades benéficas, fondos asesorados por donantes y plataformas en línea ofrecen una cobertura para financiar el activismo que deriva en conductas delictivas.
«Organizaciones como Antifa, la Asociación Socialista del Rifle (SRA) y el Club de Armas John Brown operan en secciones descentralizadas, lo que dificulta el seguimiento de las rutas de financiación sin poder de citación judicial», declaró Bruner en X. «GAI ha identificado múltiples plataformas de recaudación de fondos en línea donde las brechas de rendición de cuentas pueden ocultar quién contribuye y cómo se utilizan los fondos. La plataforma de financiación de izquierdas, Open Collective, aún permite la financiación colectiva para estos grupos».
Bruner se unió al presidente Trump en la mesa redonda de Antifa en la Casa Blanca para exponer la red de financiación detrás de los disturbios en Estados Unidos: Antifa. «Creo que sabemos que esto no es sólo una historia de violencia y caos… es una historia de dinero», dijo Bruner al presidente Trump. «Y en el Instituto de Responsabilidad Gubernamental… seguimos el dinero, y lo seguimos hasta la cima de lo que llamamos el complejo industrial de la protesta».
Bruner sigue: «Y encontramos una red de ONG. No se trata solo de la red de Soros, la red de Open Society, sino también de otras redes de financiación: la red de financiación de Arabella, la red de financiación de Tides, Neville Roy Singam y su red, dinero extranjero».