La realidad le da la razón a Trump, sobradamente: no mandan a los mejores. El último caso que prueba lo que todos saben en Estados Unidos es el de un inmigrante ilegal con numerosos antecedentes penales, liberado bajo la administración de Biden, arrestado esta semana tras supuestamente decapitar al gerente de un motel frente a su familia «y jugar al fútbol con su cabeza», según las autoridades.
Yordanis Cobos-Martínez, de 37 años, inició una discusión con su jefe y gerente del motel Downtown Suites de Dallas, Chandra Nagamallaiah, mientras limpiaba una habitación con otro empleado, ha informado CBS News.
Nagmallaiah, de 50 años, le dijo a la pareja que no usaran una lavadora que estaba rota. Según consta en la declaración apoyada por documentos judiciales, la comunicación se realizó a través de una mujer que traducía el mensaje, hecho que provocó la molestia del agresor, que fue a por un machete y persiguió a Nagamallaiah hasta su despacho, donde estaban la esposa y el hijo del gerente. Allí, le atacó hasta decapitarle por completo, antes de patear varias veces la cabeza como si jugara al fútbol. Finalmente arrojó la cabeza a la basura.
El ilegal ya había sufrido detenciones hasta ser liberado por la Administración Biden, según declaró un portavoz del ICE a The New York Post. «Este criminal bárbaro fue liberado porque Cuba no lo aceptó debido a sus antecedentes penales», afirmó.