Nuevo episodio que evidencia las grietas del sistema migratorio francés. Al menos siete inmigrantes ilegales se han fugado durante la madrugada de un centro de detención administrativa situado en Vincennes, a las afueras de París, donde permanecían retenidos a la espera de la resolución de su situación legal.
La evasión tuvo lugar en torno a la 1:15 de la noche, cuando un grupo de diez internos logró acceder a un conducto de ventilación del recinto y utilizarlo como vía de escape. Las cámaras de seguridad captaron el momento de la fuga, según fuentes citadas por medios franceses.
Tres de los implicados fueron interceptados por las fuerzas de seguridad en el propio operativo, pero al menos siete lograron huir y continúan en paradero desconocido, sin que por ahora se haya podido determinar con exactitud el recorrido de su fuga.
Los detenidos han sido puestos bajo custodia policial y se enfrentan a cargos por intento de evasión y daños en las instalaciones.
Desde la Policía han señalado que ninguno de los fugados figuraba en el denominado fichero «S», utilizado para identificar a individuos considerados potencialmente peligrosos para la seguridad nacional. Sin embargo, el incidente vuelve a poner el foco en la debilidad de los mecanismos de control en centros de internamiento y en la creciente dificultad de gestionar los flujos migratorios en el país.
La fuga se suma a una cadena de episodios similares en Europa que reflejan un problema estructural: la incapacidad de los Estados para garantizar el control efectivo de quienes se encuentran en situación ilegal dentro de sus fronteras.