«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

Todos los carpetos fuera de Madrid

26 de abril de 2026

Cuando a principios de los 80 García Calvo escribió el himno autonómico de Madrid, afrontó con humor la aberración regional de lo madrileño.

Ese ser todos y nadie, cómico, con los años el PP lo convirtió en forma ideológica madrileña. E igual que con los años las banderas españolas que se iban retirando del País Vasco y Cataluña se colocaban en Madrid, allí iba refugiándose el discurso constitucionalista frente al nacionalismo. Madrid quedó de última frontera desde donde vencer al delirio de lo autonómico, solo que, paradójicamente, con más autonomía. Asumía Madrid el autonomismo antes que nadie, y Madrid se hizo, como en el himno, el ente autonómico «puro y sincero». Frente a la esencia, el no tenerla. Su esencia era la ausencia de ella. Madrid es no preguntar nunca de dónde eres. Y a ese cierto liberalismo unió el económico de los que nos iban a traer la City. Madrid crecía, pero no por el Efecto Capitalidad, quiá, sino por bajar el tramo autonómico del IRPF.

Y esto, que ya era mucho, Ayuso lo llenó de vocalización cheli, con un encantador estupor y una inconfundible cursilería que más que suya es marca ya del partido, pues es por lo cursi y autonómico que el PP ha ido delatando su parecido al PSOE. Es el «corazón asín de ancho» de Moreno Bonilla, los esponsales con la Autonomía de Medea Guardiola en el Teatro Romano (qué discurso, madre mía) o los callos identitarios que Ayuso se está cocinando con la inmigración.

Porque ahora su madrileño es «mestizo», de toda la vida. Su madrileño, el que nunca pregunta de dónde, se hace cosmopolita y se opone al de la boina, pero no la de Uclés, sino la de Martínez Soria bajando en Atocha. O sea, cosmopolita castizo. Todos los paletos fuera de Madrid. Ellos tienen la culpa de todo. Incluso un poco más: fuera los carpetos por originarios y por no gritar ¡viva lo mestizo, viva el metropol! cuando brillan los machetes.

Pero lo que Madrid tiene lo tiene por ser capital de España, de los españoles. No del mundo, ni del sur de Europa, ni siquiera de la hispanidad. Capital de los de la boina. Y está bien que Ayuso haya defendido públicamente el modelo de región que ya es Madrid. Tan abierta, tan poco aferrada al terruño, a la esencia y la raíz que para ser madrileño hay que vivir en Guadalajara.

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