El domingo pasado, en el centro de Magdeburgo, un sirio de 57 años asesinó a cuchilladas a una mujer
Alemania se desborda: casi 80.000 demandas de asilo en seis meses mientras sólo 1.800 sirios quieren regresar a su país
Alemania se desborda: casi 80.000 demandas de asilo en seis meses mientras sólo 1.800 sirios quieren regresar a su país
Sirios en Alemania. Redes sociales
Por LGI
8 de septiembre de 2025

Alemania vive un nuevo dilema migratorio que amenaza con desbordar sus instituciones. En la primera mitad de 2025 se han registrado 76.646 demandas de inmigrantes ante los tribunales administrativos, una cifra que ya supera a la de todo 2023 (71.885) y que representa tres cuartas partes de lo alcanzado en 2024.

Los estados más poblados concentran buena parte del problema: Renania del Norte-Westfalia acumula 13.304 demandas, Baviera 11.412 y Baja Sajonia más de 11.000. El resultado es que en muchas regiones los plazos judiciales superan ya el año y medio de espera.

Según Sven Rebehn, presidente de la Asociación Alemana de Jueces, este colapso se debe a que la Oficina Federal de Migración ha acelerado los procedimientos de asilo, lo que a su vez ha multiplicado las apelaciones.

La paradoja es evidente. En diciembre de 2024, tras la huida de Bashar al-Assad y el fin oficial de la guerra civil siria, se esperaba un retorno masivo de refugiados. Sin embargo, de los casi un millón de sirios residentes en Alemania, apenas 1.867 han solicitado ayuda oficial para regresar.

El programa REAG/GARP, que ofrece hasta 4.000 euros por familia en billetes de avión, asistencia inicial y cobertura médica, ha fracasado. Mientras tanto, países vecinos como Turquía, Líbano, Jordania o Irak han visto regresar ya a más de dos millones de sirios.

En Alemania, la tendencia es la contraria: en 2024 83.150 extranjeros obtuvieron la ciudadanía alemana, consolidando una integración formal que se aleja de la idea original de “acogida temporal” esgrimida en 2015 por el gobierno de Angela Merkel.

Lo que se omite en los discursos oficiales es que la exministra de Exteriores, Annalena Baerbock, viajó a Damasco antes de dejar su cargo no para gestionar repatriaciones, sino para abrir la puerta a más sirios en Alemania. Una política que hoy genera un efecto llamada en un país cada vez más polarizado por la inmigración.

El problema no es sólo burocrático. La desconfianza ciudadana crece tras episodios violentos que involucran a esta comunidad. El domingo pasado, en el centro de Magdeburgo, un sirio de 57 años asesinó a cuchilladas a una mujer de la misma nacionalidad. El ataque, que terminó con el agresor gravemente herido, vuelve a poner sobre la mesa los problemas de integración y la inseguridad ligada a la inmigración masiva.

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