La madrugada del 18 al 19 de agosto de 1936, el poeta andaluz Federico García Lorca fue fusilado entre las localidades granadinas de Víznar y Alfacar. Es prácticamente la única verdad que la izquierda cuenta sobre la muerte del dramaturgo, tal es su obsesión por presentarla como un asesinato político cometido por el bando franquista en la Guerra Civil. Numerosas investigaciones historiográficas desmienten esa «teoría» por completo.
La muerte de Lorca tuvo más que ver con enfrentamientos familiares que venían desde muy atrás que estrictamente con motivos políticos, aunque éstos estuvieran también presentes en el dramático desenlace. Así lo acreditaron, entre otros autores, Miguel Caballero y Pilar Góngora en un libro titulado «La verdad sobre el asesinato de García Lorca«, publicado en 2007.
En esta obra, los autores aportan abundante documentación original acerca de las tensiones que vivieron las familias García Rodríguez (del padre del poeta), Roldán y Alba, entre otras cosas por tratar de acaparar el entonces incipiente negocio de la remolacha azucarera en Granada. La familia de Federico era una de las más poderosas de Andalucía y contaba con grandes extensiones de terreno para cultivos.
La decisión del poeta de incluir los nombres reales originales de los miembros de la familia Alba en una de sus obras más conocidas y exitosas, «La casa de Bernarda Alba«, tampoco resultó inocua, especialmente después de que Lorca rechazase la petición de dicha familia de cambiarlos. Los enfrentamientos entre los tres grupos fueron creciendo de intensidad, y pasaron de las amenazas veladas al peligro real para sus vidas.
El 16 de agosto de 1936 se produjo la detención de García Lorca, y entre los autores de su captura estaban Ramón Ruiz Alonso y Juan Luis Trescastro, amigos entre sí y también de los Roldán, viejos enemigos de los García Rodríguez. El fusilamiento del poeta se produjo apenas dos días después.
Ajeno por completo a esta compleja realidad personal y familiar, el PSOE ha publicado en su cuenta de X, acerca del 90º aniversario de la muerte del poeta: «Su voz sigue viva frente a quienes todavía pretenden blanquear la dictadura y borrar nuestra memoria democrática. Recordar a Lorca es defender la libertad. Y la democracia también se defiende haciendo memoria».
El ministro de Transportes, Óscar Puente, tampoco ha perdido la ocasión de falsear la Historia de España, y ha afirmado en su cuenta de X que «hace 90 años, unos fascistas asesinaron a la que fue, quizá, la mente literaria española más importante del siglo XX. Murió con tan solo 38 años. Los herederos políticos y biológicos de sus asesinos llaman a la puerta del gobierno de nuevo. Que no lo consigan», ha escrito.
Por último, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recordado la figura de Federico García Lorca señalando que, aunque «su voz fue silenciada por la violencia«, sus versos «siguen vivos».