se extiende hoy a la moda, los cosméticos, los eventos sociales y los productos infantiles.
Alemania se rinde ante la industria halal: de los kebabs a las bodas segregadas y la ropa para niños
Alemania se rinde ante la industria halal: de los kebabs a las bodas segregadas y la ropa para niños
Hijabs para niños comercializados en una web de ropa.
Por Bárbara Saavedra
27 de diciembre de 2025

En Alemania, el término «halal» ha dejado de ser una referencia puntual a la alimentación para convertirse en un concepto que impregna cada vez más ámbitos de la vida cotidiana. Lo que comienza con la omnipresencia de kebabs certificados en el transporte público de Berlín se extiende hoy a la moda, los cosméticos, los eventos sociales y los productos infantiles. Bajo la etiqueta de lo «permisible» según la sharia, se ha consolidado un mercado específico que crece con rapidez y redefine hábitos de consumo y espacios sociales en el país.

Uno de los ejemplos más llamativos es el de la empresa alemana Fotofrei.Hamburg, que se promociona en Instagram con fundas especiales para teléfonos móviles. Estos accesorios bloquean la cámara del dispositivo, lo que impide tomar fotografías no autorizadas durante bodas o celebraciones como las fiestas de henna. El resto de funciones del móvil sigue operativo. El mensaje publicitario es explícito: se trata de fundas pensadas para «tu evento halal».

Los vídeos promocionales muestran bodas con una estricta separación entre hombres y mujeres. Salones divididos por cortinas opacas que llegan hasta el suelo, mamparas que impiden cualquier visibilidad y accesos diferenciados por sexo. «Para que ningún hombre pueda ver desde afuera», afirma uno de los vídeos.

Este modelo no se limita a organizadores especializados en celebraciones musulmanas. El salón de eventos Atrium, situado en Renania del Norte-Westfalia y dedicado también a bailes de graduación, aniversarios de empresa y celebraciones privadas, publicó a finales de octubre un artículo sobre bodas musulmanas en su página web. En él, bajo el apartado «Criterios importantes para la ubicación perfecta», se mencionan como requisitos deseables las «zonas separadas para hombres y mujeres, según los deseos de la familia«, además de la cercanía a una mezquita y el servicio de catering halal.

La moda constituye otro pilar fundamental de este mercado. En redes sociales proliferan los anuncios de vestidos de novia con hiyab en los que no se muestra el rostro de la mujer. También se promocionan prendas deportivas específicas. «Entrena con comodidad y confianza con nuestro hiyab, especialmente diseñado para que puedas moverte sin distracciones y llevarlo a tu manera», anuncia una tienda online especializada en ropa deportiva. Plataformas generalistas como Zalando ya incluyen pañuelos para la cabeza destinados al ejercicio físico.

El fenómeno alcanza incluso a la ropa infantil. La tienda online alemana Otto ofrecía hasta hace poco pañuelos y vestidos de oración para niñas a partir de cinco años. Tras hacerse pública la información, la empresa retiró estos productos de su catálogo. El fabricante describía uno de los hiyabs con un mensaje revelador: «Esto permite que tu hija juegue tranquilamente y se mueva con libertad, manteniéndose elegantemente cubierta».

Otras marcas mantienen esta oferta sin complejos. La empresa Nabira comercializa hiyabs infantiles y burkinis para niñas desde los diez años. En las imágenes de venta, los rostros de las menores aparecen difuminados. Fundada en 2007, la compañía se dirigía inicialmente al mercado francés y desde 2013 opera también en Alemania. La tienda francesa Neyssa sigue el mismo camino y ofrece hiyabs para niñas a partir de seis años a través de su web en alemán.

El mercado halal se extiende igualmente al ámbito de la cosmética. Cremas faciales, labiales, tintes capilares y productos de cuidado personal se presentan como naturales y compatibles con las normas islámicas. Tiendas especializadas en cosmética ecológica incluyen ya selecciones halal. Incluso grandes marcas de golosinas como Haribo comercializan productos certificados como halal en Alemania.

Para facilitar el consumo, algunos usuarios han creado plataformas como halalcheck.net, un sitio web que recopila productos clasificados como halal por sus fabricantes. Las categorías van desde alimentación hasta artículos para bebés. En este último apartado se analizan ingredientes para descartar alcohol o derivados animales considerados problemáticos. Quienes buscan carne halal para bebés pueden recurrir al fabricante alemán Bebisko, que ofrece alimentos infantiles con pollo o ternera, certificados como halal y ecológicos.

No existen datos exactos sobre el peso real del mercado halal dentro del consumo total en Alemania. Las cifras disponibles proceden de estimaciones. La consultora estadounidense Market Size and Trends calcula que las ventas de cosméticos halal alcanzaron en 2024 los 1.500 millones de dólares en Alemania. Según la Asociación Alemana de Cosméticos, Artículos de Tocador, Perfumería y Detergentes, el sector en su conjunto facturó el año pasado 34.600 millones de euros, con 22.600 millones generados dentro del país.

En el ámbito textil, la firma Deep Market Insights estima que las ventas de ropa islámica alcanzaron los 6.300 millones de dólares en 2024, con los pañuelos como producto estrella. Las previsiones apuntan a que esta cifra podría casi duplicarse para 2033.

Aunque las estadísticas sean imprecisas, la tendencia es clara. El universo halal deja de ser un nicho para convertirse en un mercado transversal que avanza con rapidez en Alemania, redefine espacios públicos y privados y normaliza prácticas que hace sólo unos años habrían generado un debate mucho más intenso.

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