Los menores fueron presionados para reproducir gestos propios del rezo musulmán
Alumnos de tan sólo siete años son obligados a rezar oraciones islámicas en una escuela de Lincolnshire (Inglaterra)
Alumnos de tan sólo siete años son obligados a rezar oraciones islámicas en una escuela de Lincolnshire (Inglaterra)
Niños realizando el rezo islámico. Redes sociales
Por Unai Cano
26 de marzo de 2026

Alumnos de una escuela primaria de la Iglesia de Inglaterra han sido obligados a realizar oraciones islámicas, según la denuncia de varios padres que aseguran que sus hijos participaron en una actividad que consideran impropia dentro del aula.

La polémica surgió después de que un padre de la zona de Boston y Skegness, en Lincolnshire, trasladara su preocupación al dirigente de Reform UK, Richard Tice. Según su testimonio, los menores —de apenas siete años— fueron presionados para reproducir gestos propios del rezo musulmán, incluyendo arrodillarse y agachar la cabeza.

El relato familiar apunta a que todo comenzó durante una clase de educación religiosa celebrada la semana pasada. En ella, se proyectó un vídeo explicativo sobre cómo rezar en el islam y, posteriormente, se animó a los escolares a imitar lo aprendido. El progenitor asegura que no se ofreció a los alumnos la posibilidad de negarse ni se informó previamente a las familias.

La sorpresa llegó en casa, cuando la niña comentó con naturalidad que habían rezado a Alá el día anterior. Según el padre, su hija explicó que la profesora pidió a los alumnos que se quitaran los zapatos y participaran en la actividad, indicándoles que todos debían realizarla.

Las quejas no se han quedado en el ámbito educativo: el caso ha sido puesto en conocimiento de la policía de Lincolnshire, mientras continúa el malestar entre algunas familias por lo ocurrido.

Desde la diócesis de Lincoln, sin embargo, se rechaza tajantemente esta versión. En nombre del centro —cuya identidad no ha trascendido— se insiste en que la actividad no constituyó en ningún momento un acto religioso, sino una demostración puntual dentro del temario académico.

Un portavoz explicó que la intención era mostrar ciertos movimientos asociados a la oración musulmana como parte del aprendizaje, aunque reconoció que la práctica pudo desviarse del enfoque inicial de la lección. Aun así, subrayó que no se recitaron textos religiosos, no se obligó a participar a ningún alumno ni se utilizaron elementos propios del culto, como alfombrillas o indicaciones de orientación.

Asimismo, desde la Junta Diocesana de Educación recalcaron que el programa escolar no contempla la participación activa en ritos de ninguna confesión. Según su explicación, la enseñanza de la religión se basa en un enfoque no confesional que incluye el estudio comparado de distintas creencias —como el cristianismo, el judaísmo o el sijismo— a través del análisis y el debate.

En paralelo, Richard Tice ha solicitado explicaciones formales a la recién nombrada Arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, reclamando claridad sobre cómo se abordan otras religiones en las aulas y si se están respetando los derechos de los padres. En su comunicación, advierte de la inquietud generada por este episodio y pide directrices claras para evitar situaciones similares en el futuro.

Por su parte, la diócesis ha anunciado que revisará lo ocurrido con el objetivo de asegurar que las próximas clases se ajusten estrictamente al carácter educativo y no confesional establecido en el currículo.

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