el 27,11% de los habitantes de Suiza es extranjero
Aparecen carteles con la frase «¡Extranjero, cállate!» en trenes suizos en pleno debate para frenar la inmigración masiva
Aparecen carteles con la frase «¡Extranjero, cállate!» en trenes suizos en pleno debate para frenar la inmigración masiva
Carteles repartidos en los trenes suizos.
Por Bárbara Saavedra
7 de abril de 2026

La aparición de carteles con el mensaje «¡Extranjero, cállate!» en trenes de Suiza ha sacado a la superficie el creciente malestar social ante la presión migratoria. Los folletos, distribuidos de forma anónima en vagones del transporte público, reproducen ese mensaje en nueve idiomas y simulan la imagen oficial de los Ferrocarriles Federales Suizos (SBB).

El diseño del material, que imita logotipos y códigos visuales de la compañía, apunta a una acción deliberada. La inclusión de idiomas como español, árabe, ruso o ucraniano evidencia que el mensaje no se dirige a un colectivo concreto, sino al conjunto de la población extranjera, que ya supera el 27% de los residentes en el país.

El episodio se produce en un momento político especialmente sensible. Suiza se prepara para votar un nuevo referéndum impulsado por el Partido Popular Suizo (SVP) que pretende limitar el crecimiento de la población y fijar un techo de diez millones de habitantes en 2050. La propuesta contempla además medidas para frenar la llegada de extranjeros si se alcanzan determinados niveles antes de esa fecha.

No es la primera vez que el país se enfrenta a este debate. En 2014, una ajustada mayoría respaldó en referéndum detener la llamada «inmigración masiva». Sin embargo, la falta de aplicación efectiva de ese resultado ha alimentado durante años una creciente desconfianza hacia las instituciones y ha intensificado el malestar en parte de la sociedad.

Ese contexto ayuda a entender que el debate haya traspasado el ámbito político para instalarse en la vida cotidiana. La aparición de estos mensajes en el transporte público refleja una percepción cada vez más extendida de que la inmigración desborda los mecanismos de control y genera tensiones en la convivencia.

Desde SBB han condenado los hechos y han recordado que la distribución de material no autorizado está prohibida. La compañía ha asegurado que denunciará cualquier contenido de «carácter discriminatorio» y ha reiterado su compromiso con un entorno seguro para todos los pasajeros.

El incidente coincide además con un aumento de la preocupación por la seguridad en estaciones y trenes, donde se registran varios delitos violentos al día. Un escenario que refuerza el debate sobre el impacto de la inmigración y que sitúa el próximo referéndum como una cita clave para el futuro del país.

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