El parque nuclear belga cuenta con cinco reactores ya cerrados
Bélgica manda un mensaje a España: detiene el desmantelamiento de sus reactores nucleares ya cerrados
Bélgica manda un mensaje a España: detiene el desmantelamiento de sus reactores nucleares ya cerrados
La central nuclear de Tihange. Redes sociales
Por Unai Cano
2 de mayo de 2026

Bélgica ha paralizado el desmantelamiento de todos los reactores nucleares del país tras alcanzar un acuerdo entre el Gobierno y la compañía energética Engie, actual operadora de las instalaciones. La decisión, anunciada por el primer ministro Bart De Wever, abre la puerta a que el Estado asuma el control de estas infraestructuras y mantiene abiertas distintas alternativas sobre el futuro energético nacional.

El entendimiento entre ambas partes incluye la suspensión inmediata de los trabajos de desmantelamiento que ya estaban en marcha. Según explicaron en un comunicado conjunto, esta medida responde a la voluntad de no cerrar ninguna opción estratégica mientras se negocia una posible transferencia de los reactores al ámbito público.

Este giro en la política energética se enmarca en un cambio más amplio impulsado por el Parlamento belga, que en 2025 decidió dar marcha atrás al plan de abandono progresivo de la energía nuclear. El Ejecutivo defiende ahora un modelo basado en el suministro estable, precios competitivos y menor dependencia de combustibles fósiles importados, reforzando además el control interno sobre la producción energética.

En la actualidad, el país mantiene operativos dos reactores nucleares, cuya clausura estaba prevista inicialmente para 2024. Sin embargo, la crisis energética de 2022 llevó a prolongar su funcionamiento hasta 2035. Estas instalaciones se encuentran en las centrales de Doel, próxima a la frontera con Países Bajos, y Tihange, situada cerca de Lieja, relativamente próxima a Alemania.

El parque nuclear belga cuenta además con cinco reactores ya cerrados: tres en Doel y dos en Tihange. Entre ellos destaca Tihange 2, que fue objeto de una fuerte controversia antes de su cierre en 2023. Durante años, políticos alemanes y colectivos ecologistas presionaron para su desactivación tras detectarse en 2012 miles de microfisuras en su estructura.

La mayor parte de estas instalaciones fueron construidas entre las décadas de 1970 y 1980, lo que añade un elemento adicional al debate sobre su futuro. Con esta nueva decisión, Bélgica redefine su hoja de ruta energética, apostando por mantener abiertas sus capacidades nucleares mientras evalúa los próximos pasos.

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