
El Grupo BMW recortará 8.000 puestos de trabajo en todo el mundo ante el deterioro de sus resultados y la caída de la demanda en China. La dirección y el comité de empresa ya han alcanzado un acuerdo sobre el programa de ajuste, según ha informado este miércoles el diario alemán Handelsblatt.
La mayor parte de las salidas se producirá mediante un programa de indemnizaciones que se aplicará sólo en Alemania. BMW ofrecerá estas compensaciones a 50.000 empleados, aunque el objetivo pactado se limita a 8.000 bajas en el conjunto del grupo. El resto del ahorro procederá de jubilaciones ordinarias y escalonadas.
La compañía sostiene que el ajuste de plantilla no reducirá su capacidad de producción. Su objetivo es rebajar los costes en 1.000 millones de euros hasta 2028, en un momento marcado por el retroceso del mercado chino y la pérdida de competitividad de los fabricantes europeos.
BMW prevé que su beneficio antes de impuestos caiga más de un 15% durante el presente ejercicio. Uno de los principales motivos es el descenso de las ventas de sus automóviles en China, un mercado clave para la industria alemana durante las últimas décadas.
Expertos del sector citados por Handelsblatt calculan que las fábricas de BMW en China trabajan ahora con una utilización de entre el 50% y el 60% de su capacidad. Las exportaciones de automóviles alemanes al gigante asiático también disminuyeron un 26,1% el pasado año respecto al ejercicio anterior.
BMW no es el único grupo alemán afectado por la pérdida de demanda en China. Audi y Volkswagen también han rebajado durante las últimas semanas sus previsiones de beneficios e ingresos, con el retroceso de las ventas en el mercado chino como una de las principales causas.
Volkswagen ya había planteado un recorte de alrededor de 50.000 puestos de trabajo antes de comunicar sus últimas previsiones. Los ajustes reflejan la crisis que atraviesa la industria automovilística alemana, presionada por los costes energéticos, las exigencias regulatorias europeas y la creciente competencia de los fabricantes chinos.
La portavoz de política económica de la CSU en el Parlamento bávaro, Kerstin Schreyer, ha reclamado «condiciones marco fiables» para afrontar la transformación del sector. Entre ellas ha citado «precios energéticos competitivos, menos burocracia, aprobaciones más rápidas y un claro rechazo en Europa a cualquier política que suponga una carga adicional para la industria automovilística».
Schreyer también ha pedido una apertura tecnológica «consistente» que permita conservar en Baviera «la innovación, el valor añadido y los buenos empleos».