crece la preocupación de que la UE sacrifique sectores estratégicos y autonomía
Bruselas anuncia un macroacuerdo comercial con India mientras la industria y el campo europeos quedan expuestos
Bruselas anuncia un macroacuerdo comercial con India mientras la industria y el campo europeos quedan expuestos
Antonio Costa, Narendra Modi y Ursula von der Leyen. Europa Press.
Por LGI
27 de enero de 2026

La Unión Europea y India han anunciado este martes las bases de un acuerdo de libre comercio calificado por Bruselas como «histórico», un pacto que promete ahorros arancelarios de hasta 4.000 millones de euros anuales para los exportadores europeos, pero que vuelve a generar inquietud por su impacto real sobre la industria, el empleo y la soberanía productiva del continente.

Tras más de veinte años de negociaciones intermitentes, el acuerdo llega en un contexto de reordenamiento geopolítico marcado por la ruptura de dependencias con Rusia, la rivalidad con China y la creciente tensión comercial con Estados Unidos. En ese escenario, la Comisión Europea presenta el pacto con Nueva Delhi como una huida hacia adelante: diversificar socios sin resolver previamente las debilidades estructurales del mercado europeo.

El tratado prevé una reducción drástica de aranceles en sectores clave para las grandes multinacionales europeas. El vino pasará de gravámenes del 150% a una horquilla de entre el 20% y el 30%, mientras que los automóviles europeos podrán acceder al mercado indio con una rebaja progresiva del 110% al 10%, aunque limitada a una cuota anual de 250.000 vehículos. Maquinaria, productos químicos, farmacéuticos, acero e hierro verán eliminadas o reducidas sus tasas, facilitando la entrada de grandes grupos industriales en un mercado de más de 1.400 millones de habitantes.

Sin embargo, Bruselas vuelve a aplicar una lógica selectiva: los sectores agrícolas sensibles quedan protegidos sólo parcialmente, dejando fuera productos como el arroz, el azúcar o el bovino, mientras otros —como el aceite de oliva, la carne de ovino, bebidas espirituosas o alimentos procesados— se abren a un mercado con estándares laborales, sanitarios y medioambientales muy distintos a los exigidos dentro de la UE.

El acuerdo incluye cláusulas sobre reglas de origen para evitar que terceros países utilicen India como plataforma de reexportación hacia Europa, una preocupación recurrente ante el riesgo de triangulación comercial, especialmente desde Asia. No obstante, expertos advierten de que estos mecanismos suelen ser difíciles de controlar en la práctica, como ya ha ocurrido con otros tratados promovidos por Bruselas.

Más allá del comercio de bienes, el pacto concede a las empresas europeas un acceso preferente al mercado indio de servicios, incluidos los financieros y marítimos, al tiempo que introduce un extenso paquete de compromisos ideológicos: desde normas laborales vinculadas a la OIT hasta cláusulas sobre igualdad de género, sostenibilidad y aplicación del Acuerdo de París. Un enfoque que refuerza la crítica habitual a la UE por exportar su agenda política mientras descuida la competitividad interna.

El anuncio coincide con la visita a Nueva Delhi del presidente del Consejo Europeo, António Costa, y de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, para participar junto al primer ministro Narendra Modi en la primera cumbre bilateral UE-India en seis años. Tras el cierre técnico, el acuerdo deberá aún ser ratificado por los gobiernos nacionales y por el Parlamento Europeo.

Desde Bruselas se insiste en que el tratado creará un mercado de casi 2.000 millones de personas y cerca de una cuarta parte del PIB mundial. Sin embargo, crece la preocupación de que, una vez más, la UE sacrifique sectores estratégicos y autonomía económica en nombre de grandes cifras macroeconómicas y de una globalización que beneficia sobre todo a las élites corporativas, mientras el productor europeo sigue asfixiado por impuestos, regulación y competencia desleal.

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