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EL BALANCE FRONTERIZO EUROPEO

Bruselas presume de una caída del 35% de la inmigración ilegal con unas cifras que excluyen a los invasores de Ceuta

Decenas de inmigrantes ilegales en la playa de El Trampolín, Ceuta. Europa Press

La Unión Europea presume de que su política migratoria comienza a ofrecer resultados, pero lo hace a partir de unas estadísticas que dejan fuera el mayor episodio de entrada ilegal registrado este año en sus fronteras exteriores: la invasión de Ceuta de finales de julio.

Los datos preliminares difundidos este jueves por la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) contabilizan algo más de 74.000 detecciones de cruces ilegales durante los ocho primeros meses de 2026. La cifra supone una caída del 35% respecto al mismo periodo del año anterior.

El comisario europeo de Migración, Magnus Brunner, aprovechó los datos para reivindicar el giro comunitario. «El cambio europeo en materia de inmigración funciona, las cifras hablan por sí solas», afirmó. También aseguró que los cruces ilegales llevan catorce meses descendiendo y reclamó mantener el refuerzo de las fronteras exteriores.

Sin embargo, la propia Frontex reconoce una exclusión decisiva: el balance no incorpora la entrada masiva desde Marruecos a Ceuta registrada a finales de julio. La agencia europea admite que no puede determinar el número de personas que cruzaron debido a la magnitud de la avalancha y a la imposibilidad de identificarlas y contabilizarlas de forma individual.

La gran excepción que altera el balance

Las estimaciones sobre la invasión oscilan entre las 40.000 y las 80.000 personas, aunque distintas informaciones y autoridades españolas han situado la cifra por encima de las 70.000. Esa horquilla resulta suficiente para transformar por completo la fotografía estadística que presenta Bruselas.

Si las 74.000 detecciones difundidas por Frontex representan una caída del 35%, el periodo equivalente de 2025 habría registrado alrededor de 114.000. Si se añadiera siquiera la estimación mínima de 40.000 entradas en Ceuta, el total de 2026 se situaría en torno a 114.000 y la caída prácticamente desaparecería.

Con una estimación de 72.000 entradas —la cifra empleada por las autoridades españolas en informaciones recogidas por Reuters—, el balance superaría las 146.000 detecciones, aproximadamente un 28% más que el año anterior. Si se aplicara la cifra máxima de 80.000, el aumento rondaría el 35%.

El cálculo es solo orientativo porque Frontex contabiliza detecciones, no necesariamente personas distintas, y porque todavía no existe un registro definitivo de quienes entraron en Ceuta. Pero revela hasta qué punto la exclusión permite ofrecer una imagen incompleta de la presión soportada por las fronteras españolas y europeas.

El Mediterráneo occidental crece un 34%

La anomalía resulta aún más llamativa al examinar la evolución de las rutas. Aunque Frontex registra descensos en la mayoría de los grandes corredores migratorios, el Mediterráneo occidental crece un 34%, incluso sin incorporar la invasión de Ceuta.

La agencia atribuye la reducción general a la cooperación con países de origen y tránsito y a las medidas preventivas aplicadas en esos territorios. Precisamente, la crisis de Ceuta expuso la fragilidad de una estrategia que depende de la voluntad de terceros Estados.

El propio Brunner reconoció en agosto que la Unión Europea seguirá siendo vulnerable mientras el control de sus fronteras dependa de «la buena voluntad de un país vecino». Sus palabras aludían a Marruecos, cuyas fuerzas de seguridad permitieron durante horas el avance masivo hacia el territorio español.

Pese a ello, Bruselas y el Gobierno de Pedro Sánchez han evitado responsabilizar a Rabat. La Moncloa ha atribuido lo ocurrido a la desinformación difundida en redes sociales y a la actuación de las mafias, aunque los documentos publicados por el propio Ejecutivo confirman que el CNI alertó el 29 de julio de llamamientos para entrar «por valla y mar» al día siguiente.

Diez agentes europeos para identificar a miles de inmigrantes

España terminó solicitando ayuda de Frontex casi un mes después de la invasión. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, pidió a la Comisión Europea el envío de diez agentes adicionales para colaborar en la identificación y clasificación de los miles de inmigrantes que permanecían en la ciudad.

La falta de un recuento fiable no solo impide conocer cuántas personas continúan en Ceuta. También permite que el mayor asalto registrado en una frontera europea durante 2026 desaparezca del indicador con el que la Comisión reivindica el éxito de su política.

Bruselas sostiene que «las cifras hablan por sí solas«. En este caso, sin embargo, la cifra más importante es precisamente la que ha decidido dejar fuera.

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