El origen del problema está en una nueva legislación británica
Bruselas toma las redes sociales con la excusa de «proteger» a los menores y empieza a silenciar las cuentas de patriotas que se oponen al globalismo
Bruselas toma las redes sociales con la excusa de «proteger» a los menores y empieza a silenciar las cuentas de patriotas que se oponen al globalismo
Ursula Von der Leyen. Europa Press
Por Unai Cano
4 de agosto de 2025

La Unión Europea está limitando el alcance de cuentas soberanistas que defienden a partidos patriotas y se oponen al globalismo en plataformas como X (antes Twitter) y otras redes sociales. Basándose en la nueva ley comunitaria que supuestamente busca proteger a los menores en internet, se están aplicando restricciones técnicas que afectan directamente a miles de usuarios, en especial a quienes publican contenidos críticos con la agenda globalista.

Según ha podido confirmar LA GACETA, las medidas no sólo impiden que se visualicen publicaciones sin verificación de edad, sino que además bloquean por completo perfiles que no incumplen ninguna norma, amparándose en argumentos de supuesta «sensibilidad» o «contenido para adultos». Lo grave es que, en la práctica, muchas de estas cuentas no tienen nada que ver con contenido sexual ni inapropiado: simplemente difunden mensajes de carácter político, identitario o conservador.

El origen del problema está en una nueva legislación británica —ya asumida por la Unión Europea— que obliga a clasificar automáticamente como contenido restringido todo aquello que pudiera «potencialmente dañar a menores». Lo que comenzó como una norma dirigida contra el material explícito, ha terminado convirtiéndose en un pretexto para censurar a quienes no comulgan con el discurso dominante.

Usuarios afectados han explicado a LA GACETA cómo sus cuentas han quedado ocultas o limitadas, especialmente en países de la UE, simplemente por no haber activado el sistema de verificación por tarjeta bancaria o por estar registrados con una IP europea. Cambiar la región ya no es suficiente: ahora las plataformas utilizan la dirección IP real para imponer el bloqueo. La única forma de esquivarlo es usando redes VPN, algo que no todo el mundo sabe configurar.

Además, fuentes consultadas denuncian que hay una clara intencionalidad ideológica. «Empezaron diciendo que era para proteger a los niños, pero ahora cualquier cuenta que hable contra la inmigración masiva, el ecologismo radical o las leyes de género aparece como ‘contenido sensible’. Es un método para silenciar a los disidentes sin necesidad de eliminarlos», afirman.

La gravedad de esta situación no radica únicamente en la censura encubierta, sino en el precedente legal que se está creando: por primera vez, las grandes tecnológicas aplican filtros ideológicos automatizados con respaldo legal europeo. Una tendencia que, de no revertirse, amenaza con imponer un nuevo modelo de «libertad digital» basada en lo políticamente aceptable para Bruselas.

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