
El presidente de la federación de cazadores Hubertus Vereniging Vlaanderen, Rudi Van Decraen, de 63 años, fue brutalmente agredido la noche del miércoles en una zona boscosa cercana a la localidad de Balen, en la provincia belga de Amberes, después de acudir a investigar la presencia de dos hombres sospechosos cerca de una estructura de caza. Según fuentes periodísticas belgas, se trataría de activistas animalistas.
El dirigente del colectivo cinegético sufrió tres fracturas faciales, una luxación de hombro y varias heridas que requirieron cinco puntos de sutura, según relataron medios locales. Desde el hospital, Van Decraen describió el ataque como una agresión extremadamente violenta.
«Caí al suelo, se subió encima de mí y no dejó de golpearme. Estaba completamente indefenso», explicó. El propio dirigente confesó que, mientras permanecía tendido en el suelo siendo golpeado, llegó a temer por su vida.
El incidente se produjo poco después de las 21.00 horas, cuando Van Decraen recibió una alerta de movimiento procedente de una cámara de vigilancia instalada cerca de una plataforma elevada utilizada por cazadores para observar animales. Las imágenes mostraban a dos hombres con bicicletas merodeando por la estructura en plena noche, lo que despertó sus sospechas.
Tras ver las imágenes, el dirigente decidió desplazarse hasta el lugar, situado a poca distancia de su domicilio. Intentó contactar previamente con otro cazador, pero al no obtener respuesta acudió sólo. Al llegar, escuchó ruidos y se dirigió a los dos individuos.
La situación se volvió violenta en cuestión de segundos. Uno de los hombres huyó en bicicleta, mientras que el otro se abalanzó sobre él. «Con un sólo golpe me derribó. Caí en una zanja seca con la espalda sobre un alambre de espino. Se sentó encima de mí y empezó a golpearme», relató a la prensa local.
Durante la caída, Van Decraen se dislocó el hombro, lo que le dejó prácticamente incapaz de defenderse. Finalmente logró apartar al agresor propinándole una patada, tras lo cual el atacante huyó también en bicicleta.
Malherido y desorientado, el dirigente consiguió regresar a su coche y conducir hasta su casa. Al ver su estado y la gravedad de las heridas, decidió acudir inmediatamente al hospital.
El portavoz de la federación de cazadores Christophe Rutsaert explicó que en los últimos meses se ha registrado un aumento de actos vandálicos contra infraestructuras de caza en la región, aunque ataques físicos de este tipo son extremadamente raros.
Según detalló, en numerosas ocasiones plataformas de observación, escaleras o puestos de caza han sido saboteados, incluso serrando los peldaños de las estructuras, lo que podría provocar caídas graves. «Esto puede acabar en una tragedia. Si un cazador cae desde cuatro o cinco metros con un arma cargada, las consecuencias podrían ser fatales», advirtió.
Desde la federación señalan que muchos cazadores han sufrido insultos y hostigamiento por parte de activistas animalistas contrarios a la caza, pero subrayan que la violencia física marca un salto cualitativo preocupante.
La policía ha abierto una investigación para identificar a los responsables de la agresión. Las imágenes captadas por la cámara de vigilancia serán entregadas a las autoridades como prueba. La federación y la víctima han anunciado que presentarán una denuncia formal ante la fiscalía contra los autores del ataque.